El 90% de los actos de vandalismo que se cometen quedan impunes

BARBANZA

Concellos como Boiro o Ribeira gastan una media de 70.000 euros anuales en la reparación de daños

10 abr 2008 . Actualizado a las 10:20 h.

Contenedores incendiados, papeleras rotas, farolas apedreadas y paredes pintadas son solo algunas de las huellas que los vándalos dejan cada semana en la comarca. Según un cálculo hecho tomando como base las estimaciones económicas dadas por los responsables locales, del conjunto de arcas municipales salen anualmente unos 300.000 euros destinados a reparar lo que los malhechores rompen. Acabar con este problema es difícil, especialmente por el hecho de que el 90% de los actos vandálicos quedan impunes porque policías y autoridades carecen de medios para identificar a los causantes.

El responsable de los municipales de Rianxo, Manuel Tubío, indica que es imposible tener agentes patrullando en todas partes. Precisa que los permisos para poner cámaras de vigilancia son muy restrictivos y que debe autorizarlos el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Por su parte, el jefe de los agentes ribeirenses, José Brandariz, señala que la mayoría de los destrozos suelen causarse cuando termina la movida y también alude a lo difícil que es coger a los autores: «Causar un daño lleva solo unos segundos y casi siempre se hace de noche».

Boiro, A Pobra y Ribeira son los municipios más afectados, el desembolso anual oscila entre los 70.000 y los 60.000 euros. Hace un par de años, en Rianxo tuvieron que gastar 30.000 solo en la limpieza de pintadas. Ahora la situación parece haberse normalizado y el coste en reparaciones se ha reducido a los 10.000.

Los gobiernos locales suelen habilitar una partida para hacer frente a estos imprevistos, pero nunca se sabe lo que puede ocurrir y no es la primera vez que debe ampliarse.

Como ejemplo cabe citar lo ocurrido en A Pobra hace solo unos meses, cuando unos desaprensivos ocasionaron desperfectos por importe de 30.000 euros en el área comprendida entre la plaza Maior y el parque de O Castelo. En este caso se localizó a los autores, cuyos padres tuvieron que hacerse cargo del cambio de todas las luminarias que rompieron, cuyos precios iban de los 470 a los 230 euros.