Las mujeres juegan un importante papel en la vida y los negocios de Lafuente. La primera, su madre, Hermosinda, a cuyo nombre estaban la mayoría de sus propiedades y que falleció hace un par de años. La segunda, su compañera sentimental y madre de sus hijos, María Dolores Torres, que dirigía los negocios desde la mansión de Ribadumia cuando Lafuente estaba ausente y en los años en los que estuvo en prisión.
Pero el Abuelo también tenía una amante en Colombia que le servía de enlace con sus socios sudamericanos. Durante un tiempo, incluso vivió con ella en España, aunque más tarde la sustituyó por su propia hija. Según se desprende del auto, parece que esos vaivenes sentimentales nunca entorpecieron los negocios y que Lafuente siguió contando siempre con la colaboración de sus mujeres. Luego están «las chavalas», que es como se refieren en clave a la cocaína.