El comedor del colegio de A Lomba recortará 30 plazas el próximo curso

AROUSA

Los nuevos alumnos del centro no podrán optar a este servicio, dado que el límite serán doscientos comensales

26 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El nuevo colegio de A Lomba no está habilitado para dar un servicio adecuado de comedor a sus alumnos. Lo más rocambolesco del caso es que la instalación está recién estrenada este mismo curso. El gran problema reside en las limitaciones de espacio que sufre el local y que han llevado a la dirección del centro, al consejo escolar y a los padres, a asumir que el número de alumnos que comen en el centro tendrá que ser reducido de cara al próximo curso.

En el último ejercicio escolar en el anterior centro (2007/2008) había 190 niños que utilizaban el comedor en un habitáculo sensiblemente mayor. En el presente ejercicio se han reducido los metros hábiles para ubicar las mesas y la propia cocina pero se han incrementado notablemente el número de usuarios, quedando fijado en las 230 plazas actuales. Este incremento del 21% en las solicitudes y también en las concesiones provoca que «los niños coman apretados e incómodos por problemas de espacio», como advierte Fernanda Rodríguez, representante del consejo escolar y también de la AMPA del centro.

El director de A Lomba, Francisco Cernadas, reconoce igualmente que «o comedor está saturado», a lo que añade que «o espazo non da para tanto». La gran incógnita radica entonces en desentrañar el porqué de esta situación. Cernadas explica que «non se coñecía o espazo real porque estivo en obras. Tan só coñeciamos as dimensións polos planos ainda que ata o momento en que se colocan as mesas, coa obra rematada, non se comproba realmente que queda pequeno».

No renovar las plazas de 6º

Así las cosas, la única y drástica solución que se baraja en el colegio es la de cortar por lo sano y reducir el número de comensales. Lo idóneo es establecer el límite en las doscientas plazas, con lo que habría que prescindir de una treintena de alumnos. La vía por la que se acometerá esta restricción será la de aprovechar la conyuntura del fin de ciclo que protagonizarán los alumnos de sexto curso de Primaria y no suplir esas ausencias con nuevas altas.

Aún así, la barrera de los dos centenares de usuarios no se alcanzaría solo con esta medida, ya que hoy en día son 25 los alumnos de este curso que comen diariamente en el centro y es probable que alguno de ellos repita experiencia en el próximo ejercicio.

La intención es de reducir el número a la mayor brevedad posible, pero se estudiaría la opción de poder realizar este descenso progresivamente, a dos años vista.

El director del colegio sostiene que «nin podemos nin queremos deixar a ninguén fóra do comedor» aunque se asume que «os novos alumnos non estarán comendo o vindeiro curso aquí».

La opción de realizar dos turnos de comida es inviable, debido a que dependen del servicio de transporte escolar que tiene unificados los horarios a las 15.30 horas y por ello, y porque el número de cuidadores del salón comedor también es mínimo, todo apunta a que la disminución de alumnos es la única opción viable para «el bien común».