El nuevo representante de la plantilla pasa a ser el candidato de CC.?OO., ya que no hay sentencia firme sobre su despido
21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Desde el 30 de julio, fecha en la que se celebraron las elecciones sindicales en la piscina municipal de Fontecarmoa, el candidato de la CIG, escogido por la mayoría de sus compañeros como delegado de personal, fue sometido a presiones incesantes por una parte de la plantilla. Esto es lo que ayer denunciaron públicamente los responsables de la central nacionalista en Arousa, a raíz de la dimisión del representante de los trabajadores de Serviocio.
«Que aparecese unha vela negra non é máis ca unha anécdota, a pinga que encheu o vaso», advierte Rosa Abuín. Lo verdaderamente preocupante es, en su opinión, la operación de acoso puesta en marcha por varios empleados. «Estamos afeitos a enfrontarnos coas direccións das empresas, pero non a esta persecución entre compañeiros de traballo», añade Abuín, quien emplaza a Comisiones Obreras a aclarar si avala esta clase de prácticas, dado que el sector que mantiene un pulso constante con la dirección de la compañía concesionaria cuenta con el respaldo del sindicato que lidera Fernando Ramos. Es más, la renuncia del vocal de la CIG da lugar a una paradójica situación con relación a la representación laboral de la piscina. El candidato de CC. OO., que perdió los comicios, pasa a ser el nuevo delegado aunque haya sido despedido, ya que aún no hay una sentencia firme al respecto.