La sobreoferta duplica el número de pisos que el mercado vilagarciano podría asumir en un año sin reveses económicos
28 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El desplome del sector de la construcción en Vilagarcía y en O Salnés tiene, según los promotores que llevan años trabajando en la comarca, una explicación clara: la mano abierta a la hora de conceder créditos a aventureros deseosos de hacer dinero rápido que ha aquejado a las entidades financieras en los últimos ejercicios. «Hace por lo menos catorce años que las instituciones del Estado no ejercen un control efectivo sobre determinadas operaciones de la banca, así que aquí se han concedido millones y millones a gente recién llegada, sin garantías reales de solvencia, que no conocían ni el mercado ni el terreno pero estaban dispuestos a exprimir el buen momento económico», señala un reconocido profesional del sector desde la capital arousana.
Los promotores con experiencia acumulada a lo largo de décadas afirman que la alegría crediticia llegó a extremos suicidas. «Había quien conseguía financiación no ya del 60% de los costes de sus proyectos, como sería recomendable, qué menos que un promotor pueda responder por sí mismo del 40% de la inversión, sino del 100% e incluso del 120%», aseguran los empresarios, quienes están convencidos de que si la banca hubiese cerrado este particular grifo hace cinco años, «esta crisis nunca habría llegado hasta este punto terrible». El resultado de tal estado de cosas se traduce en una acusada sobreoferta que satura el mercado. Solo en Vilagarcía, los representantes del sector valoran que existen 500 viviendas de nueva construcción sin comprador. Comprador que ni está ni, a la vista de cómo se están poniendo las cosas, se le espera.
Se trata, insisten los promotores, de una situación muy complicada y de difícil pronóstico. «Normalmente, en un año normal el mercado de Vilagarcía tendría capacidad para absorber doscientas o trescientas viviendas nuevas; este es el número de pisos cuya venta pondría en peligro la crisis; pero la cifra existente los duplica, esta es la realidad que estamos viviendo: saturación y saturación».
La primera traducción de este fenómeno cobra forma en las listas oficiales del paro. En los dos últimos años, el nivel de desempleo en la construcción ha crecido un 85% en la comarca, duplicándose en cinco de los doce municipios arousanos. Ante semejante tesitura, los empresarios reducen al máximo las subcontratas y limitan a lo imprescindible sus plantillas propias, ralentizando las promociones que están en marcha y frenando futuras inversiones. El panorama, insisten, pinta muy feo.