La Voz de la Salud

Uxía Rodríguez Lavandeira, nutricionista: «Tendemos a elegir los alimentos que están en el centro del campo visual»

Vida saludable

Laura Miyara
Uxía Rodríguez Lavandeira, nutricionista del Sergas.

Colocar los productos menos saludables en los márgenes de las máquinas de «vending» puede modificar nuestra conducta

15 Dec 2025. Actualizado a las 17:37 h.

El nuevo Real Decreto sobre alimentación saludable anunciado por el ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 pone contra las cuerdas a los alimentos ultraprocesados, que deberán retirarse en gran medida de las máquinas de vending de los centros hospitalarios. El impacto de esta medida, cuya implementación todavía está en ciernes, podría ser transformador para los miles de personas que pasan cada día por estos espacios. La dietista-nutricionista Uxía Rodríguez Lavandeira, del Servizo de Estilos de Vida Saludable de la Consellería de Sanidade, explica todo lo que hay que saber sobre el decreto, estos productos y sus repercusiones en nuestra salud.

—¿Qué significa en la práctica este Real Decreto?

—Por ahora, no hay información firme acerca de cómo va a ser a partir de este momento. Pero esta es una iniciativa interesante que va en la línea de lo que nosotros llevamos un tiempo intentando instaurar, que es que haya menos productos ultraprocesados disponibles en diferentes ámbitos. Va a empezar a haber algunos productos menos procesados en las máquinas, alimentos con un contenido nutricional más saludable.

—¿Qué caracteriza los ultraprocesados?

—Son productos que tienen mucha cantidad de grasa saturada, de azúcar y de sal. En nutrición siempre hablamos de que hay alimentos envasados beneficiosos y otros que no lo son. No tenemos que demonizarlos a todos por igual. La diferencia es que los mejores productos envasados son los que tienen pocos ingredientes. Si puedes ver la lista de ingredientes y entiendes qué es cada uno, es una buena señal. Porque muchas veces hay aditivos u otros compuestos cuyos nombres no entendemos. Otra buena señal es que el producto tenga cuatro o cinco ingredientes como máximo. Más allá de esa cantidad, se empiezan a ver aditivos o conservantes que se añaden para modificar la textura o el sabor del producto y hacer que sea más difícil dejar de comer. En estos casos, probablemente, la composición nutricional no sea la más adecuada.

—¿Cómo podríamos reemplazar algunos de los ultraprocesados más consumidos?

—Las barras de chocolate son un ejemplo claro. Suelen contener un 70 % de azúcar. Elegir chocolates con mayor porcentaje de cacao donde el envase indique que tienen un 75, 80 u 85 % de cacao, es la opción más saludable. Y en lugar de optar por patatas fritas, podemos elegir frutas, que para una merienda son una opción excelente. Dentro de los frutos secos, estamos acostumbrados a algo como el maíz frito o las pipas con sal. Podemos cambiar esto por frutos secos naturales sin sal añadida y no supone una diferencia abismal en el sabor.

—¿Qué impacto tienen en la salud los ultraprocesados?

—Un consumo aumentado de grasas saturadas o de azúcares siempre se ha relacionado con una mayor probabilidad de aparición de obesidad y de enfermedades cardiovasculares, lo sabemos, pero esas si son las decisiones más sencillas de tomar, van a seguir prevaleciendo. Por eso son importantes estas iniciativas.

—¿Qué alimentos podremos llegar a ver en las máquinas con esta nueva medida?

—Podremos ver la presencia de fruta fresca, cosa que hasta ahora ha sido casi imposible de encontrar en algunas máquinas expendedoras. Frutos secos sin freír, que quizás sean productos más caros que las galletas, pero en bolsas pequeñas se pueden mantener a lo largo del tiempo, son un producto poco perecedero y entran dentro de una alimentación saludable para la población general.

—¿Qué productos podrían desaparecer de las máquinas?

—Los alimentos que quedarán reducidos a menos del 20 % del espacio en las máquinas son las bebidas azucaradas, los refrescos, las patatas fritas, muchos tipos de galletas, de barritas. Hay que darle una vuelta a la imagen que tenemos hoy de una máquina de vending e introducir otros tipos de productos en ellas.

—Muchos gallegos pasan horas acompañando a familiares en hospitales. ¿Qué impacto tendrán estas modificaciones en la alimentación de los gallegos?

—Los hospitales son un sitio donde pasamos muchas horas en momentos complicados y a lo mejor no estamos tan pendientes de la alimentación. Y no hablamos solo de familiares, porque hay pacientes ingresados que son usuarios de las máquinas de vending y los profesionales muchas veces también recurren a ellas. Si intentamos que sea más fácil tomar decisiones saludables a través de estas medidas, estamos trabajando en favor de la alimentación saludable en la población general.

—Una medida que establece el Real Decreto es la apuesta por ofrecer agua a través de fuentes de acceso público. ¿Qué impacto puede tener esta medida en el consumo de ultraprocesados?

—Yo creo que grande, porque, insisto en esta idea: si conseguimos que la acción más sencilla de realizar sea la más saludable, vamos a fomentar siempre esa acción. Por otro lado, obviamente, vamos a mejorar la sostenibilidad al reducir los envases de plástico utilizados. Esto es algo que ya se ha empezado a hacer en los centros educativos, donde se colocan jarras en las mesas en vez de utilizar botellas desechables, y se ha visto que la acogida de estas medidas es muy buena.

—La medida incluye una modificación del lugar que tienen los ultraprocesados dentro de la máquina. Ahora deberán ubicarse en los márgenes. ¿Cuánto impacto puede tener esto en las decisiones de los consumidores?

—Es algo que está muy estudiado. Se ha visto que incluso en los supermercados somos más propensos a elegir los productos ubicados en las estanterías que están al nivel de nuestro campo visual, las del medio, más que las de abajo o arriba. No queremos agacharnos para coger un producto. Nos centramos en lo que vemos directamente y lo mismo ocurre en las máquinas de vending. Por eso es útil colocar en el centro los productos más saludables.

—¿Qué otras medidas se están llevando a cabo desde Sanidade para mejorar la alimentación de la población en el entorno médico?

—Llevamos un tiempo trabajando con el Hospital de A Coruña en mejorar la alimentación no solo en las máquinas del centro sino también en las cafeterías. Estamos empezando con este hospital, analizando cómo se puede mejorar, para luego extrapolarlo al resto. Por ahora estamos en este proceso, no podemos comentar ninguna conclusión concreta aún, porque además, las decisiones dependerán de cada hospital en particular. Pero de manera general, estamos cada vez más concienciados de que tiene que haber un cambio y estamos siguiendo esa línea para llevarlo a cabo.

—Otra medida está relacionada con los alimentos de los menús en los centros educativos. ¿Cómo han cambiado?

—Hemos visto una mejora en los menús. Sobre todo, la parte más interesante ha sido la reducción del uso de frituras y de alimentos procesados, como pueden ser, por ejemplo, los San Jacobos. Han sido reemplazados por más alimentos frescos, más pescados, más carnes o incluso la inclusión de las verduras todos los días en primeros y en segundo platos. Se intenta que las verduras no sean únicamente algo puntual.


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