Se plantaba en las gasolineras de la capital con un flamante Porsche Cayenne, valorado en 32.000 euros, pero todo era pantalla. El coche era robado. Lo repostaba y, después, con múltiples excusas, se marchaba a toda pastilla sin pagar. La policía lucense, sin embargo lo detuvo. Se trata de un vecino de Mataró, en Barcelona. La historia de este hombre anónimo, porque la policía no facilitó ni una letra de sus iniciales, comenzó hace algunos días en Elche donde el dueño de una casa de compraventa de vehículos denunció que un individuo se había interesado por la compra del vehículo en cuestión. Fue varias veces al local para aparentar interés, pero lo que realmente pretendía es aprovechar cualquier descuido del propietario para robárselo. Así fue. Cuando pudo, forzó un cajón de la oficina y sustrajo las llaves del flamante turismo. Con él parece que se puso a recorrer España y, además, por la cara. Al parecer, en los últimos días llegó a la capital lucense donde cometió diversas estafas en las gasolineras de la ciudad. Para no pagar, ponía la disculpa de que no le funcionaba la tarjeta de crédito o que no llevaba dinero encima. Finalmente fue cazado por la policía en el centro de la ciudad.