Ribadeo recuerda a Cortezón como un «colaborador entusiasta»

M.??C.

A MARIÑA

06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La junta de portavoces del Concello de Ribadeo acordó ayer a mediodía, en nombre de toda la corporación municipal y de toda la ciudadanía, reconocer públicamente el valor del legado literario del intelectual Daniel Cortezón Álvarez, el pesar por la desaparición «dun ribadense bo e xeneroso» y trasladarle todo el afecto a su familia. En la declaración institucional del Ayuntamiento se hace un repaso a la vasta trayectoria personal y profesional de Cortezón, que nació en la villa ribadense en 1927. «A súa foi unha infancia marcada polos sucesivos traslados de seu pai, que pertencía ao corpo de carabineiros, e tamén, coma tantos coetáneos, pola Guerra Civil, que obrigou á familia a fuxir a Francia».

A los 12 años ejerció como aprendiz en una botica, labor que desarrolló hasta 1963, una etapa de estancia continuada en Ribadeo. Desde el Concello recuerdan su confesión de autodidacta: «Apenas fun á escola para aprender as primeiras letras. Da biblioteca de Ribadeo lin, ao longo de vinte e tantos anos, no mostrador da farmacia, os máis de 3.000 volumes cos que contaba».

Desde Ribadeo se trasladó a trabajar a León y a Madrid. Ejerció como redactor jefe de la revista Auxiliares de farmacia y en la capital española se mantuvo en contacto con la mayor parte de los intelectuales gallegos, con quienes se reunía en el Café Gijón. A su vuelta a Galicia se asentó en Vigo, aunque en los últimos años su presencia en la localidad mariñana que le vio nacer se convirtió en una constante.

A su primera novela As covas do Rei Cintolo le seguirían Prisciliano, Castelao ou a paixón de Galiza o Xelmírez ou a groria de Compostela, que Roberto Vidal Bolaño escenificó con el Centro Dramático Galego. Su producción literaria se completa con ensayos y teatro histórico. En 1981 consiguió el premio Blanco Amor, por A vila sulagada .

Banderas a media asta

El intelectual ribadense falleció el domingo en el Hospital Xeral de Lugo, donde había permanecido ingresado durante varias semanas, según informaron ayer fuentes familiares a Efe. Sus restos fueron velados en Ribadeo en la más estricta intimidad familiar. Las banderas de la casa consistorial ondearon ayer, y lo harán hoy, a media asta.