Repaso a la «movida» viguesa desde los años del Kremlin

La Voz

VIGO

Luis Cortegoso firma el documental que presentará mañana en Tipo X.

25 feb 2010 . Actualizado a las 19:47 h.

Luis Cortegoso fue pincha en el mítico Kremlin. «Aunque era muy joven, viví intensamente esa época», recuerda el periodista que firma el documental que presentará mañana en Tipo X, en el transcurso de una fiesta en la que habrá ocasión para refrescar la memoria. Recordando el Kremlin es el título de su película, de casi dos horas de duración, en la que ha condensado una época que hizo historia contemporánea. Según cuenta Cortegoso, sobrino de Ricardo Lobato, uno de los dueños del famoso local de Coruxo, para hacer el documental se sirvió de un valioso material que consiguió a través de su contacto familiar y amistades que vivieron, trabajaron y disfrutaron esa etapa.

Fotos, vídeos, fanzines

Por ejemplo, entradas, pósters, más de un millar de fotos (muchas de ellas de Víctor de las Heras), fanzines que consiguió a través del escritor y periodista Emilio Alonso, o vídeos de ese período que ha restaurado. «Hay muchos de actuaciones en el Kremlin, pero también en otros locales de la ciudad, porque al final es una excusa para hablar de todo», cuenta Cortegoso, que sobre este trabajo añade que lo planteó «como un documental en el que no hay voz en off , sino textos entre diferentes imágenes y vídeos con su sonido original».

Para todo ello contó con el soporte tecnológico de una joven empresa viguesa, Fernandes Soluciones, la colaboración de Pedro Sardiña y el apoyo de muchas gente más, como Pablo Novoa, Nicolás Pastoriza, Uxío Noceda, Delmi Álvarez, Alberto Alonso y Belén Porteiro y muchos más. El proyecto, además, ha ido creciendo alrededor de una página en Facebook: Recordando el Kremlin . El documental se presenta mañana, pero el director no sabe aún cuál va a ser su recorrido: «Estamos en negociaciones, pero hace falta un presupuesto del que no dispongo a no ser que pueda contar con algún respaldo extra», explica.

La fiesta es una iniciativa compartida con Francisco Gutiérrez, dueño del Tipo X. En principio se gestó como una sesión de música ochentera que sirviese de aliciente para dinamizar uno de los bares asentados del Casco Vello, pero no se quiso desaprovechar la ocasión para homenajear al legendario local de la «Movida», aunque el término para denominar aquellos tiempos no termina de gustarle.