El teléfono de Javier Rodríguez arde. Sonó ayer más de 300 veces, entre llamadas y mensajes. Y siempre respondió lo mismo: «Haremos un equipo para ascender». El balonmano español trató de consolar al presidente académico, entre ellos muchos ex jugadores del club como el actual entrenador del Barcelona, Xavier Pascual Pasqui . «Este club es muy querido fuera de aquí. Son más de 50 años dedicados al balonmano». El descenso se convirtió en realidad en la noche de ayer con el empate entre Toledo y Cuenca: 32-32.
Desde que se hizo cargo de la presidencia, Javier ha vivido ya cinco descensos. Ninguno tan doloroso como este. El miércoles regresó de Éibar mascando las causas del descenso. «Este año no se me olvidará tan pronto», reconoce. Le sigue dando vueltas a la plaga de lesiones que sufrió el equipo: «Nos han matado».
Acostumbrado a recibir bofetadas en su mejilla, el presidente académico, que tiende a utilizar la primera persona cuando habla del Octavio, no se rinde, aunque también manda un mensaje contundente: «No soy el Quijote para luchar contra todos los elementos. Algún año me cansaré y abandonaré este barco. Entonces veremos qué pasa con el balonmano vigués».
Pero eso no sucederá por ahora. Solo unas horas después de ver perder a su equipo en Éibar, Javier Rodríguez ya se puso a pensar en el equipo de la próxima temporada. Su deseo es mantener el bloque actual, con un par de refuerzos. A partir del lunes empezará a hablar con los jugadores, pero todo ya lo tiene muy meditado.
El club cuenta con los ocho jugadores que tienen contrato hasta 2012 -Xavi Díaz, Lamariano, Rudovic, Costa, Kobin, Cerillo, Macías y el joven Nando-, aunque tampoco está descartado que se busque una salida para el ruso Kobin. El lateral derecho se ha perdido casi toda la temporada y la historia no puede volver a repetirse.
Cuentan con Rudovic
Una de las piezas claves en el nuevo proyecto será el montenegrino Novica Rudovic, segundo máximo goleador de la Asobal tras su compañero Josep Masachs, que regresará al Reyno de Navarra. El lateral izquierdo, que tiene un año más de contrato, maneja varias ofertas de equipos de Asobal. Pero Javier cuenta con él pese a su que ficha es la más alta de la plantilla: «Nos interesa que siga. Aguantaremos su ficha y buscaremos que cumpla su contrato».
También el presidente intentará convencer a Iván Infestas para que continúe jugando un año más: «Es un líder y voy a intentar convencerlo». No será fácil. Su actual trabajo le impide compaginarlo con el deporte profesional.
Es casi segura la marcha de los zurdos Bojan Stefanovic -su rendimiento ha sido pésimo- y el húngaro Edmond Toth. Tampoco está claro el futuro de los pivotes Gustavo Alonso y Sergio Crevatín. Quique Domínguez tendrá la última palabra.
El técnico, muy afectado por el descenso, prefiere dejar los análisis para el final de la Liga. Tampoco le da vueltas al próximo proyecto: «Tendremos que sentarnos y pensar con mucha tranquilidad». Mientras tanto, Javier sigue llamando a las puertas en busca de apoyos: «He perdido mucho dinero y la familia me dice que lo deje, pero nunca lo haré con el equipo en la B. Lucharemos por ascender».