España autoriza la primera donación de riñón entre vivos sin parentesco

SOCIEDAD

Un andaluz es el primer «buen samaritano», figura autorizada por la Organización Nacional de Trasplantes

12 mar 2010 . Actualizado a las 11:29 h.

El primer buen samaritano español es un andaluz. Rafael Matesanz, coordinador de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) lo anunció ayer, Día Mundial del Riñón. España permitirá por primera vez esta figura, que es aquella persona que se ofrece a donar un órgano en vida, habitualmente un riñón, sin importarle a quién va destinado. Este primer candidato, cuyo anonimato es total, ya ha superado las pruebas psicológicas y está siendo sometido a los análisis físicos para garantizar su correcto estado de salud.

El buen samaritano recibe el nombre de la parábola bíblica en la que un hombre atiende a otro que ha sido robado y apaleado, sin conocerlo y sin pedirle nada a cambio. Según recordó ayer mismo Matesanz, esta figura tiene una amplia tradición en la sanidad anglosajona, pero ha estado prohibida en España hasta el pasado mes de noviembre, que recibió el visto bueno de la Comisión de Trasplantes del Consejo Interterritorial de Salud.

Rafael Matesanz ha confesado que estas personas altruistas «han existido en España desde hace mucho tiempo, pero siempre se les ha convencido de que no lo hicieran», porque se pensaba que debajo de esta oferta podía existir algún motivo económico o algún problema de tipo psicológico, y porque, en los años ochenta, el riesgo de donar un riñón en vivo era bastante más elevado de lo que lo es actualmente.

Apenas hay riesgos

«Los tiempos han cambiado, esta figura cada vez se da más en los países anglosajones y el riesgo de donar un riñón en vivo ha caído mucho», ha esgrimido el responsable de la ONT, quien ha dicho que la legislación española ofrece «todo tipo de garantías para que no haya esa comercialización encubierta a la que teníamos miedo».

Uno de los aspectos más interesantes de la figura del buen samaritano es que permite ser usado como comodín en los trasplantes cruzados. Esta también es una práctica nueva -el primero tuvo lugar en julio del año pasado- que supone que varios enfermos intercambien sus donantes por ser incompatibles con ellos; con la ayuda de los samaritanos se pueden hacer hasta ocho trasplantes cruzados, frente a los que se hacen ahora en España, que suelen ser de dos en dos porque resulta muy difícil encajar todas las compatibilidades.