Una firma coruñesa vigila los sistemas que ven tres millones de personas al día
31 ago 2009 . Actualizado a las 10:54 h.En un bajo de la calle Alfonso Rodríguez Castelao, de A Coruña, tiene su sede la empresa Maler Corp, con la puerta de la calle abierta y en su interior cuatro personas enfrascadas en otros tantos ordenadores. De las paredes cuelgan unas cuantas pantallas en las que se puede ver un anuncio de la productora de la BBC dando cuenta de un concierto en el Hyde Park, de Londres, el sábado 12 de septiembre. Es el mismo anuncio que están viendo en más de 1.300 pantallas del metro londinense. «Esta mañana tenían un problema con uno de los anuncios en unas cuantas pantallas y ya les avisamos», explica Luis Villafane, quien detalla que su empresa se encarga del manteamiento remoto de todo el hardware y sofware de la publicidad del metro de Londres. «Cada vez que se produce un fallo, recibimos el aviso en el ordenador y en teléfono móvil», explica.
La empresa CBS Autdoor, la división de publicidad exterior de CBS Corporation, es la concesionaria de todos los anuncios del metro, una gestión por la que la firma ha pagado ocho billones («sí, con b », puntualiza Villafane) de libras esterlinas (el billion anglosajón equivale a mil millones). El alto precio de la concesión está condicionado por los tres millones de personas que usan cada día este servicio. Insertar un anuncio de 20 segundos, durante 15 días y en una estación en la que tres proyectores lo emiten, junto con otros ocho o nueve mensajes, cuesta unas 250.000 libras. Desde la empresa coruñesa controlan en total «113 proyectores, 300 LCD de 52 pulgadas y 1.300 DEP (digital escalator panel) ».
Dichos proyectores, que son supervisados desde el barrio coruñés de Los Rosales, están colocados en las curvas y desde estos también se emite publicidad, si bien «solo mientras pasan los pasajeros, porque los conductores se quejaron de que les molestaba la luz». Tras pasar el convoy, cesa la emisión.
Experiencia en Santiago
Maler Corp lleva tres años funcionando como tal. María José Fernández es la gerente; Luis Villafane, el director de sistemas; Alberto García, el responsable de distribución, y Roberto Reverter, el director de mantenimiento. Villafane recuerda que hace un tiempo pusieron en marcha una infraestructura comercial en Santiago para trabajar en España «pero, como aquí todavía no está el mercado como para empezar desde cero, a los seis meses desmontamos el tinglado». Y es que este grupo de treintañeros tienen muy claro que debe primar la profesionalidad: «Nosotros no instalamos nada, porque hay gente que lo hace muy bien; pero aquí no hay todavía esa cultura».
De todos modos, trabajo no les falta, y en su local muestran otro de sus productos: unas pantallas, destinadas a la publicidad, instaladas en una cadena de hoteles de lujo de Suiza. También en el país helvético trabajan con la cadena de supermercados Mano, cuyas balanzas de pesaje llevan una pantalla publicitaria, «salvo en el momento del pesaje, en el que aparece solo el precio».
La cadena de gasolineras suizas Tamoil también tiene soportes de publicidad en los propios surtidores. Y todo ello controlado desde un local de la calle Castelo, en el barrio de Los Rosales.