El 061 atiende las emergencias de los gallegos las 24 horas del día, durante todo el año. la voz pasó 12 horas de guardia con una de las ambulancias medicalizadas de a coruña. Entre servicio y servicio, cuentan algunos de los entresijos de su profesión.
22 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Felipe, técnico del 061 de guardia en una de las ambulancias medicalizadas de A Coruña, contesta así la llamada: «750, sí... unos cuatro minutos». Ocurre en muy poco tiempo, pero el procedimiento es más amplio. Cuando se marca el 061 para pedir auxilio desde cualquier punto de Galicia no se alerta directamente a quienes acabarán atendiendo al paciente, sino que es en la central de coordinación de Santiago donde se recibe la petición y desde donde se moviliza con una llamada a la ambulancia más cercana al lugar del suceso. Es entonces cuando suena la frase del comienzo y arranca un proceso casi de salvación. Quienes trabajan en ello procuran hacerlo con una misma rutina: la perfección.
Carmen Vázquez (médica), María Cacabelos (enfermera), Rafa Andrade y Felipe Pérez (técnicos) compartieron con La Voz una de sus guardias. El 750 es el número (o el nombre) de una de las dos ambulancias medicalizadas de A Coruña, centrada ahora en las urgencias de la ciudad. La 740 atiende las afueras, pero esto se salta si hay emergencias y la que toca está ocupada. Son medicalizadas porque, a diferencia de las asistenciales, con solo dos técnicos, llevan médico y enfermero. Existen diez en Galicia (una más en Sanxenxo durante el verano). Asistenciales, 101. Y dos helicópteros.
A sábado y en medio de un puente, A Coruña parece calmada. Aun así, la salud palpita de un modo asombrosamente desapercibido. Y ahí fuera hay alguien pendiente las 24 horas, los 365 días del año. El 061 se moviliza en tres minutos para salvar vidas. «Es lo que tenemos desde que suena el teléfono hasta que salimos con la ambulancia», explica Carmen. Y eso que la base de la 750 [es un piso] está en un tercero, con todas sus escaleras. Son una Rede de Transporte Sanitario Urxente (RTSU) y reaccionan «de forma inmediata».
«acostumbrar nunca te acostumbras»
«La experiencia te permite realizar tu trabajo con corrección, pero acostumbrar nunca te acostumbras», reconoce María en la parte de atrás de la ambulancia, justo después de dejar a un paciente en el hospital. Hay que enfrentarse a casos de niños, a ciertas situaciones sociales que sufren personas mayores. Estas centran muchos de sus servicios. Tanto Cacabelos como Vázquez aseguran que los accidentes de tráfico se han reducido y también la mortalidad en carretera. «La medicalizada es como una uci andando, llega al sitio y en el punto ya se puede estabilizar a la persona», comentan. Ha mejorado también la atención a pacientes cardíacos. «En una emergencia sale caro perder tiempo. De ahí la importancia de que todas las medicalizadas estén organizadas casi de la misma forma y con el mismo material, para que si yo o cualquiera tiene que ir a trabajar a otra base de cualquier punto de Galicia, nos ubiquemos con solo un vistazo», apunta Cacabelos.
«¡ a ambulancia non pasa por aí!»
Eso se lo dice quien escribe al conductor, Felipe. En la cabina, sentada entre él y Rafa, la visión impone. Meterse entre filas de coches o saltarse un semáforo en rojo, pese a llevar la sirena puesta y deberse a una emergencia, causa efecto. «Muchos conductores sí responden y se apartan, pero otros que no. Cuando llevas años, ya ves a ojo si la ambulancia pasa o no», dice Felipe. Sin problema.
Son un equipo coordinado, cada uno sabe su papel. «Incluso suena el teléfono y vamos tomando datos en marcha. Nos dicen cuál es el tipo de paciente, así pensamos más o menos qué material usar», explica la médica. A veces, cuando llegan al lugar se encuentran algo muy diferente. Existen otras dificultades. Una básica: encontrar el sitio. De camino, pueden «establecer comunicación» con quien llama, para ubicarse: «Pero la gente, por nervios, no se da cuenta de la importancia de que sitúen el lugar exacto. Nos dicen ?Al lado del bar? o ?al lado de la marquesina?». Han llegado a quedarse casi atascados en zonas rurales, pero siempre hay una ambulancia sustituta. «Y un médico y un enfermero localizables en Galicia cada día y todo el año, para sustituir si hace falta».
Están alerta cada minuto. Si el turno es de 24 horas, también. En caso de dormir, lo hacen vestidos, con su uniforme. «Tenemos tres minutos, así que cada uno, como puede. A veces digo que vamos con el piloto automático puesto», explica María. Y al día siguiente, amanece. «Yo nunca duermo aunque no me haya acostado», reconoce Carmen. «Y si tienes niños, hay que continuar». Incluso con cansancio.