Urdangarin, del yerno ideal a la pesadilla de la Corona

No se integró en la familia real ni quiso limitarse a ser el duque consorte. Acabó causando un perjuicio enorme a la corona


madrid / la voz

Iñaki Urdangarin Liebaert (Zumárraga, Guipúzcoa, 1968) ha pasado en pocos años de ser considerado el yerno ideal, guapo, inteligente, deportista y con estudios, a ser el causante del mayor daño que ha sufrido la Corona desde la restauración de la monarquía.

Hijo de José María Urdangarin, expresidente de Caja Vital, fue jugador profesional de balonmano en el F. C. Barcelona y llegó a ser capitán de la selección española. Fue precisamente en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, cuando conoció a la infanta Cristina. Se casaron en 1997.

Dejó el balonmano en el 2000 y se diplomó luego en Ciencias Empresariales. Según consta en el perfil que había hace unos años en la página web de la Casa Real, en los últimos años «ha cultivado el interés por las cuestiones sociales y culturales, amén de las deportivas, intentando establecer caminos de diálogo entre unas y otras». Esos caminos de diálogo pasaban sin embargo, según la Fiscalía, por su beneficio personal a costa de fondos públicos.

De carácter reservado, Urdangarin ha tenido siempre una imagen pública algo envarada y distante, en contraste con el carácter campechano del rey Juan Carlos o de Felipe VI. Tampoco hizo nunca esfuerzos por ocultar su gusto por el lujo, como ocurrió con la adquisición del palacete de Pedralbes y su costosa remodelación.

No se integró nunca en la familia real ni aceptó nunca el papel de mero duque consorte y se lanzó a sus propios negocios, caso único en la familia real. Esas actividades lo distanciaron de Felipe VI, con el que mantuvo en principio una buena relación.

Pese a ser advertido en varias ocasiones, Urdangarin llegó a creerse a salvo de cualquier acusación y siguió diseñando operaciones para enriquecerse con fondos públicos y para defraudar al fisco

Hoy la Audiencia de Palma le haya impuesto a Iñaki Urdangarin una condena de seis años y tres meses de cárcel,  7 de inhabilitación y una multa de más de medio millón de euros por el caso Nóos.

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