Al menos 14 personas, entre ellos dos mujeres y un niño, murieron, y 15 resultaron heridas ayer en un doble atentado suicida contra una sede policial en Peshawar, en el noroeste de Pakistán, en otro episodio de la serie de sangrientos ataques reivindicados por los talibanes afines a Al Qaida. El atentado es el sexto en doce días, en los que se produjeron además espectaculares asaltos contra el cuartel del Ejército cerca de Islamabad y contra tres instalaciones policiales en Lahore, y eleva los muertos a más de 178.
Uno de los dos autores del doble atentado era una mujer. «La policía trató de detener a una mujer que acompañaba a un terrorista en una moto; ella hizo estallar la bomba que llevaba encima», explicó Liaqat Alí Jan, el jefe de la policía de Peshawar, la capital de la Provincia del Noroeste. «Inmediatamente después, otro kamikaze hizo estallar su coche bomba», agregó Jan. Es la segunda mujer utilizada como kamikaze en Pakistán en más de dos años de acciones terroristas.
Las televisiones mostraban un gran inmueble completamente destrozado y un incesante trajín de ambulancias en las que policías y soldados cargaban a heridos, algunos de ellos con las piernas encadenadas, sin duda detenidos en el centro policial.