«Fui el primer periodista español en anticipar la guerra de Corea»

Benigno Lázare

LUGO

Como profesional de la información cotizó durante 48 años a la Seguridad Social y sorteó las penurias y carencias periodísticas de los años álgidos del franquismo

16 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Rafael Vilaseca Otero, periodista de 84 años jubilado en 1991, nació y vivió la primera etapa fuera de Galicia pero desde hace 66 años reside en la capital de esta provincia, de la que era su madre y en la que también nació su esposa. Por encima de todo se considera de aquí, por eso está tan orgulloso de distinciones como Lucense del Año. «Yo suelo decir que después de la Muralla y la Catedral, lo más antiguo de Lugo soy yo». La verdad es que su nacimiento en Pamplona fue pura casualidad porque sus padres iban de viaje camino de París, precisamente la ciudad de la que se decía que venían los niños. En 1966 le encargaron la puesta en marcha de la Delegación de La Voz en Lugo, periódico al que siguió ligado durante el resto de su vida laboral.

-¿Dónde comienza su vínculo con el periodismo?

-Mi padre, que era malagueño, tenía una gran afición por los toros y en los periódicos de su tierra escribía muchos artículos relacionados con el mundo taurino. Murió muy joven y yo me puse a trabajar con 17 años, primero en una empresa y cuando tenía pocos más de 20 comencé en el periodismo. Hacía la última plana de El Pueblo Gallego en la época de Castroviejo, alternando trabajos sobre internacional con espectáculos, generalmente cine. Después fui corresponsal de La Noche , cuando lo dirigía Borobó.

-¿Siempre colaboró desde Lugo?

-Sí, siempre. Mandaba los trabajos por coche de línea, que era lo más rápido.

-¿Cómo se las arreglaba en los años 50 para escribir de internacional desde aquí?

-Me defendía bastante bien en francés y tenía una información bastante buena, sobre todo a través de las emisoras extranjeras. Por cierto, creo que fui el primer periodista español en anticipar el desencadenamiento de la guerra de Corea, porque algunos compañeros que estaban en Madrid se hicieron eco en el diario Pueblo de lo publicado por mi.

-¿Y a usted cómo le llegó la onda?

-No hice más que aplicar el sentido común a cómo se estaban desarrollando los acontecimientos. Incluso expliqué con un croquis cómo estaba el conflicto.

-¿De la información local qué interesaba más?

-Sobre todo, el fútbol. La Gimnástica Lucense llegó a jugar en Segunda División. Había unos catalanes y madrileños que vinieron a hacer el servicio militar y se quedaron en ella. En aquella época había que hacer de todo, aunque a mí me gustaba mucho más la información internacional que la de deportes. Después, ya en La Voz de Galicia, cubríamos todo lo que acontecía en la ciudad.

-En esta profesión no fue mejor cualquier tiempo pasado.

-Pues no, porque entre otros motivos, apenas existían medios técnicos y las informaciones se enviaban en sobre por el coche de línea de las cinco de la tarde. Teníamos limitado el tiempo de transmisión telefónica y, por aprovechar el tiempo, muchas veces se marchaba el autobús y había que ir con un turismo a darle caza en Outeiro de Rei.

-¿Qué tipo de relación existía con el poder?

-Había una cerrazón informativa en toda serie de organismos oficiales. Entonces estábamos a oscuras, en plena noche y hoy creo que tenemos un sol deslumbrante, porque a cualquier puerta que se llame, informativamente se abre.

-Para contar algo sin tener problemas había que escribir entre líneas. ¿Se le torció alguna vez ese renglón?

-No. Me citaron en una ocasión o dos al Gobierno Civil, pero no pasó a mayores. Realmente, en política estaba prácticamente vedado todo y no facilitaban información de nada.