El hijastro de Oubiña verá reducida la pena a la mitad al reconocer que es un narco

JULIO Á. FARIÑAS REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

David Pérez Lago será juzgado hoy en la Audiencia Nacional por dos transportes de varias toneladas de cocaína

31 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

David Pérez Lago, hijastro de Laureano Oubiña, y otros 13 presuntos narcos -todos gallegos menos uno- se sentarán hoy en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional para responder de los cargos que pesan contra ellos como presuntos integrantes de una poderosa organización internacional de tráfico de cocaína, desmantelada por la policía hace cinco años.

De los catorce procesados, doce ya saben, de entrada, la pena que les va a imponer el tribunal: nueve años para el jefe, David Pérez Lago, y siete para cada uno de los otros 11. Para ello solo tendrán que decir que asumen la autoría de los hechos que les imputa la fiscala en su escrito de conclusiones provisionales. Ello implica que David Pérez Lago admitirá que es el jefe de una organización con capacidad al menos para organizar dos desembarcos de varias toneladas de cocaína con un margen de unas pocas semanas.

A cambio, en la última jornada de la vista oral, la fiscala modificará sus conclusiones, y en las definitivas, con la aplicación de las socorridas atenuantes de arrepentimiento tardío y dilaciones indebidas, más los nuevos criterios penales que, según la acusación pública, se derivan de la última reforma del Código Penal, estos doce acusados verán rebajada en 11 años la condena a la que se enfrentaban inicialmente, según el escrito de acusación presentado el pasado 12 de mayo por la fiscala Inmaculada Ávila en el registro de entrada de la Sección Primera de la Sala de lo Penal.

Para los otros dos acusados, Tania Varela y José Vidal Padín, que se negaron a secundar la estrategia de la mayoría, la fiscala mantendrá en sus conclusiones definitivas, salvo sorpresas de última hora, la petición inicial de 18 años de cárcel para cada uno.

En los casi cinco años que lleva en prisión por esta causa y por otra por la que cumple una condena firme, los abogados del joven Pérez Lago ensayaron todo tipo de estrategias defensivas, todas ellas encaminadas a poder argumentar la existencia de un delito provocado. Para ello llegaron a contar con la colaboración de un comisario de policía malagueño que llegó a declarar en el juzgado, a petición suya, y aportó datos que avalaban su coartada.