Aplicará esa limitación en 43 de los 92 kilómetros de la red en los que combatirá la contaminación acústica
18 nov 2009 . Actualizado a las 09:51 h.Es una medida pionera en Galicia y prácticamente en España y, por ese mismo carácter novedoso, se presta a debate. La Xunta reducirá la velocidad máxima permitida en varios tramos de la red viaria autonómica de acceso a Vigo, A Coruña, Santiago, Ferrol, Pontevedra y Vilagarcía para combatir la contaminación acústica que soportan los vecinos que viven junto a esos puntos. Se trata de trazados con un tránsito que supera los 6 millones de vehículos al año y en los que el nivel de ruido provocado por ese tráfico supera los 55 decibelios. Esta limitación de la velocidad máxima, que se aplicará a trayectos que suman 43 kilómetros en las seis ciudades, forma parte de un plan diseñado por la Consellería de Medio Ambiente que en una primera fase prevé actuar con otras medidas diversas en 54 kilómetros más, con una inversión inicial de 9,5 millones de euros.
En la provincia de A Coruña, la restricción de la velocidad permitida en la actualidad afectará, entre otros, a 2,8 kilómetros del vial AC-173, que comunica Perillo con Santa Cruz; a 3,5 kilómetros de la AC-415, entre la ronda de Outeiro y A Pastoriza; a 3,5 kilómetros de la AC-211, entre San Pedro de Nós y A Pasaxe; a 3,4 kilómetros de la AC-862, entre Ferrol y Narón; a 3,8 kilómetros de la AC-548, que comunica A Rocha con Vidán y Bertamiráns; y a 3,5 kilómetros de la AC-841, que enlaza Santiago con Os Tilos y Cacheiras.
En la provincia de Pontevedra, la Xunta rebajará la velocidad permitida, entre otros tramos, en 3,3 kilómetros de la PO-325, entre Vigo-A Ramallosa y Canido; en 1,3 kilómetros de la PO-552, entre Nigrán y A Ramallosa; en 3,6 kilómetros de la PO-531, que comunica Pontevedra con Curro; y en 2,8 kilómetros de la PO-549, en Vilagarcía.
Precisamente, la misma elevada densidad de tráfico que convierte esos puntos en los más relevantes en cuanto a la contaminación acústica provocada por los vehículos también los sitúa entre los que registran mayores retenciones en el entorno de las ciudades del eje atlántico. En su disposición de intentar minimizar el ruido asociado a esa alta intensidad circulatoria, la Xunta limitará la velocidad en tramos que, en la mayoría de los casos, se convierten en cuellos de botella para acceder y salir de las ciudades en horas punta.
De 50 a 40 kilómetros por hora
El conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, en la presentación del plan de acción contra la contaminación acústica en las carreteras de titularidad autonómica, explicó que todavía no se ha concretado en qué medida se rebajará la velocidad. «Haberá zonas nas que de 80 quilómetros por hora se pase a 60 e outras nas que de 50 se pase a 40», adelantó.
Además de los 43 kilómetros de distintos trayectos en los que apuesta por reducir la velocidad máxima, la Xunta se inclina por modificaciones del firme como la principal actuación para mitigar la contaminación acústica en esos tramos con más densidad de tráfico. Esa solución se aplicará en itinerarios de las seis ciudades que suman 44 de los 92 kilómetros en los que se actuará dentro de la primera fase, que cuenta con una asignación de 1,6 millones de euros en los Presupostos del 2010 que permitirá iniciar las obras.
Esta primera fase, en la que la Xunta ya dispone de los mapas estratégicos de actuación a los que obliga la directiva comunitaria de evaluación y gestión del ruido ambiental, se complementará con una segunda etapa, centrada en los trazados con un tráfico anual de 3 a 6 millones de vehículos. En esa fase complementaria, Medio Ambiente extenderá las medidas a viales de Lugo y Ourense, que quedan excluidos de la primera etapa porque no cuentan con trazados que rebasen el umbral de 6 millones de vehículos. En este ámbito, el Gobierno de Feijoo ha retomado la iniciativa que puso en marcha el bipartito, que publicó los mapas de ruidos en el DOG en septiembre del 2008.