Por una educación deportiva

Eduardo Blanco

DEPORTES

08 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Qué le ocurre a la sociedad actual y a sus gobernantes que, ante el deterioro progresivo que afecta a la salud pública por causa del sedentarismo, no son capaces de adoptar las decisiones políticas precisas. Por el contrario, son cómplices en la difusión de un deporte espectáculo que no es digerido de forma adecuada al carecer de una verdadera cultura deportiva, debido a que la reducida carga horaria de la asignatura de Educación Física no puede cumplir sus objetivos. El sistema educativo, la escuela en definitiva, no tiene en cuenta el cuerpo y el movimiento, imprescindibles en la salud y el desarrollo de los seres humanos.

En esta semana se conmemora la Constitución española aprobada en 1978 y que, en su artículo 43.3, dispone que los poderes públicos deberán fomentar la educación sanitaria, la educación física y el deporte, mandato constitucional que se encuadra en el derecho a la salud. Mientras que no se realice una reforma educativa profunda que garantice un tratamiento adecuado de lo corporal en horario lectivo y el desarrollo de un programa extraescolar desde una perspectiva humanista y educativa del deporte, no se podrá lograr la verdadera universalización de la práctica deportiva, conforme al aserto de que «la educación es más que educación física, pero es muy poco sin ella».

También se recuerda en estos días el fallecimiento del profesor José María Cagigal en el accidente aéreo de Barajas de 1983, cuyo pensamiento recogido en libros y artículos todavía constituye el armazón teórico de la educación física y el deporte. Si queremos una sociedad que disfrute de calidad de vida en el sentido más amplio de la expresión, no estaría de más que educadores, técnicos, padres y madres, y sobre todo políticos con responsabilidades en el deporte y la educación, buscaran en su obra la reflexión necesaria que permita reorientar las políticas educativas y deportivas del siglo XXI.