El delantero, que salió de la cantera del Estrasburgo galo, dice que lo único que importa es el equipo
20 ene 2010 . Actualizado a las 11:36 h.Rudy Carlier cumplió ayer 24 años (Saint-Quentin, Francia, 19/1/1986). El jugador pudo celebrar su cumpleaños con el buen sabor de boca del tanto logrado frente al Montañeros, que supuso la victoria y tres puntos muy importantes para el Racing. El jugador tiene su particular rito antes de comenzar los partidos, ya que reza y se santigua tres o cuatro veces. Antes del partido frente al Montañeros estaba tan concentrado en sus oraciones, que ni siquiera posó en la foto con el equipo.
El galo iba para figura, incluso fue internacional francés en categorías inferiores. Trabajó en los equipos de base del Estrasburgo, un club de la Primera División francesa, entre las temporadas 2004/2007 e incluso llegó a debutar en el primer equipo. Salió cedido para el Guegnon y posteriormente jugó en el Clermont Fott de donde llegó al Racing en el 2008 de la mano del agente francés Claude Cauvy.
Jugó con el Racing en la Segunda División (2008) y al final de temporada, tras consumarse el descenso de los ferrolanos, regresó al Estrasburgo francés, club en el que todavía tenía un contrato en vigor. En el mercado invernal de la pasada campaña, al igual que había llegado al Racing, lo fichó el Eibar, en donde dispuso de minutos aunque solo pudo anotar un gol.
Esta temporada, por recomendación de los hermanos Veiga, el Racing decidió repescarlo. Se esperaba mucho de él, aunque el galo no ha sido ese delantero resolutivo que el club esperaba. Ha disputado 1482 minutos (se perdió un encuentro por sanción) y anotó cinco tantos.
El galo parece más un media punta que un delantero centro, aunque también es cierto que si no ha marcado muchos goles es porque los extremos tampoco han destacado por sus centros, ni porque tampoco la gente de medio campo le haya servido balones con una cierta ventaja.
Un triunfo importante
Rudy Carlier está especialmente alegre por el triunfo logrado frente al Montañeros, que llegó para romper una mala racha de siete partidos sin ganar: «Uff... Ha sido un triunfo muy, muy importante para el grupo -señala Carlier-, pero ahora hay que seguir, hay que pensar en vencer en el próximo partido. Ganar un encuentro cada cinco o siete partidos vale para muy poco».
Rudy había logrado su cuarto tanto hace muy poco, en concreto en el partido disputado por el Racing en A Malata frente al Mirandés, aunque en aquella ocasión su tanto pasó casi desapercibido ya que valió para muy poco. En el tanto del pasado domingo frente al Montañeros, el jugador volvió a marcar pero esta vez el gol valió tres puntos. Llegó tras un disparo desde fuera del área, una de sus especialidades, que sorprendió al portero visitante tras golpear en un rival: «Claro que he tenido un poquito de suerte en la jugada -admite el delantero francés- ya que el balón salió desviado en un defensor, pero lo más importante es que el balón entró. Ha sido un gol importante para mí y también para el equipo, eso es lo realmente valioso de este tanto».
Los refuerzos
El Racing incorporó en el mercado invernal a dos extremos de calidad, Nacho Calvillo y Rubén Pérez, gente con experiencia que deben de ayudar a mejorar el ataque del equipo ferrolano: «En este partido frente al Montañeros no solo ellos, todos los jugadores han estado bien. Fue un buen partido para nosotros. Rubén y Nacho vienen a ayudar, me parecen buenos jugadores, hoy los he visto en un partido y creo que su llegada será muy buena para el grupo».
Rudy Carlier asegura que la única posibilidad para superar esta situación pasa por trabajar y trabajar e ir de partido en partido.
También asume que el equipo, incomprensiblemente, se metió atrás en el partido frente al Montañeros y acabó agobiado para defender su mínima ventaja: «Es normal, en la segunda parte el equipo pasó muchos nervios. Era un triunfo muy importante para nosotros. Para mí los últimos cinco minutos es como si fueran una hora, pasamos muchos nervios».
Los goles son para los delanteros lo que el agua para las plantas. Rudy Carlier asume que necesitaba marcar, que ya tenía ganar de marcar pero señala: «Me gusta marcar goles pero es que yo también trabajo mucho para el equipo y para el club. Para mí lo de marcar goles no me lo tomo con algo personal, es una segunda historia, lo que más me importa es ser útil al equipo».