Tras la demolición de una de las viviendas del barrio, las restantes siguen en pie porque están habitadas por vecinos que no reciben noticias sobre su realojo
22 jul 2010 . Actualizado a las 12:33 h.La polémica creada por el realojo de los vecinos de San Roque de Afuera se eterniza. Hace tres días se produjo la demolición de un bloque a petición de los vecinos porque «la casa estaba sin tejado y eso era un peligro, podía caerse en cualquier momento». Además, una de las paredes de la casa contigua estaba visiblemente agujereada y los okupas se colaban en ella para pernoctar. Cada noche, Andrés, el vecino más cercano a dicho bloque, intentaba taparlo con una tabla sin éxito. «Por la mañana intentan volver a colocarla para que no se note, pero dejan los clavos sueltos», aclara su mujer. Al menos los escombros sobrantes del derrumbe de la casa sirvieron para tapar dicho boquete, pues «ya no aguantábamos más la inseguridad. Pillamos a varios que venían también a pincharse allá atrás».
Alcantarillado
Entre tanto los vecinos de San Roque de Afuera aguantan contra viento y marea, y nunca mejor dicho. El último de los problemas de los que se queja el barrio es su alcantarillado, que se adivina difícilmente entre un amasijo de residuos y escombros. Vanessa, que vive con sus padres en una de las casas más cercanas al sumidero, asegura sentir «pavor a las tormentas porque a lo mejor no la contamos». La joven afirma que a causa de los residuos que taponan las alcantarillas «el agua no se cuela y esto parece una piscina». Esta situación se acentúa debido a la actuación de los jardineros municipales, que, según cuenta Vanessa, «no recogen las hierbas que cortan». A su vez, los barrenderos también parecen dar media vuelta, pues «solo pasan por delante de la casa, el alcantarillado sigue igual de asqueroso». La gravedad de esta situación radica para ella en que «cualquier día nos ahogamos durmiendo. Otra vez nos pasó y dentro de casa nos llegaba el agua por encima de los tobillos. Llamamos a los bomberos, pero aquí no vino nadie».
Lo que tiene claro esta vecina es que «igual cuando lleguen a la solución será demasiado tarde». La joven afirma que cuando llueve «no vivo, porque cuando estoy dentro de casa tengo miedo, pero cuando estoy fuera aún tengo más. No sé si estarán bien mis padres, si estará todo cuando vuelva o si se lo habrá llevado ya el agua».
Junta de compensación
En el año 2008, la Concejalía de Urbanismo presentaba un proyecto que pretendía dejar atrás la imagen deplorable de San Roque. Esta contaría con una manzana de edificios de ocho plantas en la parte más cercana al paseo marítimo, mientras que en el otro extremo se cerraría la manzana con un edificio de la misma altura. De este modo, se completaría la apertura del paseo de Ronda dándole una salida hacia el paseo marítimo y facilitando la conexión con la calle de Manuel Murguía y la ronda de Outeiro.
Cuando responsables de Urbanismo se lo comunicaron a los afectados, les aseguraron que tanto los vecinos que residían en las viviendas en régimen de alquiler como los propietarios serían realojados en pisos «dignos y baratos», tal como pidieron. Actualmente, el Ayuntamiento aclara que «no somos nosotros los que llevamos el realojo, sino la junta de compensación. Estamos esperando a que nos presenten el proyecto».
En cuanto al alcantarillado, el gobierno municipal admite que «no teníamos conocimiento de este problema». Con respecto a la actuación de los jardineros municipales, afirman que van a «procurar reforzar y mejorar el servicio».