Vigo detuvo al hombre que robó a la ciudad de Nueva York

Jorge Lamas Dono
JORGE LAMAS VIGO / LA VOZ

VIGO

Tras huir con cien millones, William Tweed fue encerrado en O Castro

24 ago 2011 . Actualizado a las 14:47 h.

Hace 135 años, el barco español Carmen atravesaba el océano Atlántico desde Santiago de Cuba. El 5 de septiembre de 1876, fondeaba frente a las islas de San Simón y San Antón para pasar la pertinente cuarentena. Entre los pasajeros se encontraba un hombre orondo, de 53 años de edad, que respondía al nombre de John Secor. Viajaba con William Hunt, a quien llamaba sobrino. El resto del pasaje quedó perplejo cuando al día siguiente, un grupo de guardias civiles detenían al ciudadano norteamericano, a quien comenzaba a llamar William Tweed.

La explicación se encontraba en la ciudad de Nueva York. Tweed había desempeñado altos cargos de la política norteamericana, pero su verdadera fuente de poder radicaba en el control que ejercía sobre el clientelismo político dentro del partido demócrata. Durante los años que ejerció ese poder, por el cual llegó a recibir el apodo del Boss (Jefe), Tweed se convirtió en el tercer mayor propietario de tierras en la ciudad de Nueva York.

La acción del gobernador del Estado, Samuel J. Tilden, empeñado en erradicar la corrupción de Nueva York, llevó a Tweed ante un tribunal en noviembre de 1873. Se estimaba que había defraudado a los contribuyentes entre 20 y 45 millones de dólares. Fue condenado a doce años de cárcel y al pago de una elevada multa.

Extraditado

Fue en ese momento cuando logró fugarse y embarcar con destino a Santiago de Cuba, entonces posesión española en el Caribe. Desde ese lugar, se trasladó a España donde, al parecer, fue reconocido a través de unas conocidas caricaturas de la época. El gobernador de la provincia de Pontevedra, Víctor de Novoa, autorizó el arrestó y el traslado de los dos norteamericanos al castillo del Castro.

Dos semanas después entraba en la ría de Vigo la fragata de guerra norteamericana Franklin, de 39 cañones, mandada por el capitán Franklin. Tras solucionarse todos los trámites políticos, William Tweed fue conducido al buque yanqui para ser devuelto a su país. En España no sentó bien que Estados Unidos no mantuviese una política recíproca de extradiciones.

Ya en su tierra y completamente derrotado, Tweed aceptó testificar ante un comité encargado de desvelar el mecanismo de funcionamiento de la red de corrupción a cambio de su libertad. Sin embargo, una vez que testificó, el gobernador del estado incumplió el pacto. William Tweed, Boss Tweed, falleció en la cárcel el 12 de abril de 1878 víctima de una grave neumonía.