Aunque los afectados han logrado parar el primer golpe, la legalización de los cinco inmuebles no va a ser un proceso sencillo. El Plan Xeral contempla las edificaciones en su estado actual, pero los limita exclusivamente al uso hotelero. La realidad física es que se han registrado viviendas independientes, por lo que será precisa una marcha atrás sobre la que ambas partes discrepan. Los vecinos y el promotor, que tiene en su manos 80 de los 180 pisos, han entregado en las últimas semanas en la Gerencia de Urbanismo documentos por los que ceden la explotación de sus pisos a una sociedad hotelera que han puesto en marcha entre todos. Sin embargo, esto es insuficiente para el Concello. Según el concejal Mariño, sería necesario eliminar la división horizontal de los inmuebles y cumplir el uso hotelero que marca el Plan Xeral. «Ello impide que allí viva nadie de manera permanente, sino que se alquilen los apartamentos conforme a lo que es norma habitual en estos casos». Pero los afectados han mantenido otra postura: no ven problema a que algunos residan de manera permanente.