La entidad critica el desvío de fondos municipales para otros proyectos como la pinacoteca
20 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La oenegé Médicos del Mundo, que impulsa algunas experiencias dirigidas a las personas sin hogar, como el Centro de Reducción de Daños de Vigo, ampliará próximamente en la ciudad sus acciones, ofreciendo a las personas sin techo un servicio de atención nocturno en las calles. Lo anunció ayer Nieves Turienzo, presidenta de Médicos del Mundo Galicia. «El proyecto, que estamos ultimando para ponerlo en marcha cuanto antes, lo desarrollaremos durante los cuatro o cinco meses de frío, porque tristemente, en Vigo en este momento no hay ningún servicio que ofrezca apoyo a este colectivo que es más amplio de lo que la gente cree, porque a la exclusión social se llega desde muchos sitios, desde una mala adolescencia a la pérdida del puesto de trabajo», aseguró.
Turienzo manifestó su indignación ante el hecho de que en España haya más de 20.000 personas sin techo «y no tengamos el arrojo de salir a la calle a tirarle de las orejas a los que manejan los fondos públicos para paliar esta situación». La representante de la oenegé se refirió en concreto al «vergonzoso» caso de Vigo, «donde recientemente los 300.000 euros asignados para ayudas a la exclusión social están siendo desviados para financiar otros proyectos, entre ellos, la pinacoteca municipal. Y no digo yo que no tenga interés social, pero en tiempos de crisis, quizás no sea lo que más falta hace», añadió.
Ante esta realidad, la oenegé ha decidido hacer un nuevo esfuerzo y ampliar sus prestaciones. Según explicó Turienzo, «la asistencia que ofrecen los albergues no es suficiente, ya que acogen a los indigentes durante dos o tres días y ellos lo que necesitan es un apoyo con mayor continuidad temporal para poder salir del estado en el que se encuentran, del que se puede salir», dijo en referencia a casos que ha conocido personalmente.
Las personas sin hogar con las que trabaja Médicos del Mundo carecen de domicilio estable y se encuentran en una situación vulnerable, sin ingresos, ni trabajo. Las condiciones en las que viven concentran sobre ellos muchas de las lacras de marginación social, a las que se suma la enfermedad y el desarraigo.