Nos tienen acostumbrados al fútbol, al tenis y al baloncesto. En ocasiones especiales, como los Mundiales, o los JJ.OO., llegan a coger algo de fuerza deportes que en el día a día pasan desapercibidos, pero ¿qué sucede cuando no hay competiciones que reconozcan un ejercicio?
Sechu López cree saber la verdadera razón del porqué de esta situación. «El montañismo es un deporte popular en el que hay muchos aficcionados. Lo que pasa es que no hay competiciones; al no haber competiciones no hay rivalidad, y la ausencia de ésta última provoca desinterés en los medios y también en las instituciones, ya que no te dan ayudas o son muy difíciles de conseguir».
Y no es necesario alcanzar miles de metros, ni mucho menos, para practicar montañismo. «Un ochomil tal vez no sea demasiado recomendable (risas), pero como deporte base es muy completo. Estás siempre rodeado de naturaleza y es fantástico; es uno de los mejores que hay, pese a que en muchas ocasiones se conozca como un ejercicio de riesgo en el que desaparecen personas en dramáticas situaciones», comenta el alpinista.
Cualquiera que desee practicar ejercicio fuera de las paredes de un gimnasio, ya sabe lo que tiene que hacer; el montañismo no tiene edad.