El Celta empató ante la Real Sociedad en Pamplona, pero perdió una excelente oportunidad para distanciarse aún más en el liderato y aprovechar el resto de marcadores de la jornada, sobre todo la derrota del Villarreal.
El césped de El Sadar aún estaba caliente por el Osasuna-Barça del día anterior. En el primer cuarto de hora, parecía que pamploneses y catalanes habían dejado sobre la hierba su semilla de fútbol rácano y aburrido. Nadie movía pieza y todo se basaba en ver quien se haría con el control del balón. Con Mostovoi muy vigilado, las diabluras de Jesuli fueron la solución.
VÍCTOR LÓPEZ Enviado especial