Algunos de los últimos artesanos de este oficio condenado a desaparecer trabajan en la comarca de Deza Hay quien todavía se acuerda de cuando los zapatos se hacían por encargo y en cada parroquia había más de un zapatero dispuesto a tomar las medidas de los pies de sus clientes. En general, zapatos para los caballeros y botas para las damas de la comarca, de piel y con fuelle o elástico en el empeine.
Mariel Fiori