El ex-consejero vasco tiroteado por ETA fue intervenido durante cinco horas y media y sólo sufrirá alguna molestia al hablar La operación practicada ayer a José Ramón Rekalde, la última víctima de ETA, resultó un éxito, después de más de cinco horas de trabajo, realizado por el equipo médico del hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián. Rekalde, a quien se le extrajo la bala que tenía alojada en la mandíbula, fue ingresado posteriormente en la Unidad de Cuidados Intensivos, entubado y con ventilación asistida. Según el último parte médico, su pronóstico sigue siendo «grave», aunque la intervención, «en principio, no tiene por qué dejarle secuelas». Durante todo el día, en el hospital se recibieron numerosas visitas y muestras de apoyo.
AGENCIAS