Numerosas autoridades españolas y del país centroamericano asistieron al acto simbólico de colocación de la primera piedra La colocación simbólica de la primera piedra de la planta del Grupo Calvo en El Salvador cierra una parte del proceso caracterizada por la burocracia, las negociaciones y los desastres naturales, y abre otra mucho más esperanzadora, tanto por lo que representa para el plan de expansión internacional de la empresa de Carballo como por lo que supone de desarrollo para un país que apenas explota sus importantes recursos pesqueros. Numerosas autoridades españolas y del país centroamericano respaldaron con su presencia este nuevo proyecto, que supone una inversión de 39 millones de dólares (más de 7.000 millones de pesetas).
REDACCIÓN