El arzobispo, destinado a Canadá, también deberá ceder los derechos de su estructura para recaudar fondos Enmanuel Milingo, el polémico arzobispo de Lusaka, tendrá que pagar caro su desafío a la Iglesia. El Vaticano le ha perdonado su desliz más sonado, el matrimonio con María Sung, pero no le ha bastado con el simple arrepentimiento del prelado. Milingo ha sido condenado a un año de exilio en Canadá para expiar sus culpas por su controvertida boda y posterior separación de Sung, con huelga de hambre incluida. Pero esto no es todo, el religioso tendrá que ceder a la Iglesia los derechos de sus congregaciones.
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