El otro acusado fue puesto en libertad por falta de pruebas concluyentes El presunto agente secreto libio Abdel Baset al-Megrahi fue declarado ayer único culpable de la muerte de 270 personas en el atentado contra un avión estadounidense que explotó en 1988 cuando sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie. El otro acusado, Amin Jalifa Fahima, fue absuelto por falta de pruebas. Han sido necesarios nueve meses de juicio -84 sesiones, 235 testigos- en el pueblo holandés de Camp Zeist, para que los tres jueces encargados del proceso -lord Ranald Sutherland, lord John Taylor Cameron Coulsfield y lord Ranald Mac Lean- dictarán ayer por unanimidad sentencia, doce años después del atentado.
MAITE RODAL Servicio especial