Aunque la identidad de las fuerzas atacantes no se ha confirmado, testigos aseguran que los helicópteros despegaron de un barco de guerra francés situado frente a la costa.
Los tres terroristas declarados culpables por un complot desactivado en 2006 para atentar con explosivos líquidos, fueron condenados a un total de 108 años de prisión.
El presidente del Gobierno asegura que no es ningún «estatista», pero se muestra convencido de que, «con fracturas sociales, la crisis sería mucho más grave».