En vísperas de la reunión de Bruselas, el primer ministro británico, Gordon Brown, ha abogado abiertamente por una revisión en profundidad de las relaciones entre Europa y Rusia.
El documento pide al Gobierno cancelar todos los acuerdos que permitieron la presencia de fuerzas de paz rusas en el país y declara «ilegales» a todas las formaciones armadas no previstas por la Constitución.