Las personas de más de 65 años superan en número a las menores de quince en el 75% de los municipios de Galicia Envejecer es el destino de los que sobreviven, la plenitud de la experiencia, el desapego de la ambición. Hacerse mayor es hacerse mejor. Pero la sabiduría tradicional de la senectud se vive hoy en Galicia con un rictus de amargura. La familia no se extiende ni continúa, los nietos no llegan y, cuando los hay, su número es menor al de abuelos. Una gris pérdida del sentido de la vida entristece los hogares gallegos, y la ley de hierro de las estadísticas verdaderas explica su pesar. Somos una comunidad muy envejecida por falta de población joven, en la que el excendente de personas mayores de 65 años sobre la cifra de menores de quince alcanza ya los 200.000 habitantes. Se trata de un fenómeno que no se había producido nunca antes en la larga historia de Galicia.