La organización lucense sale perjudicada de la operación al perder parte de su flota y, con ello, posibles derechos de capturas Armadores de Vigo y Celeiro que desarrollan tareas pesqueras en los caladeros del Gran Sol se han dado la mano en un apretón que ha revolucionado a todo el sector que faena en esas aguas. Y es que de ese entendimiento ha salido la constitución de la asociación gallega más importante de pesca en las aguas comunitarias del Gran Sol, al agrupar a cerca de un centenar de barcos, o lo que es lo mismo, al 53% de la flota que opera en ese caladero. La jugada es magistral, pues posibilita el intercambio de cuotas entre los propios socios, sin tener por qué dar entrada en el mercado a colectivos «rivales», como los de A Coruña o Burela.
REDACCIÓN