Este paraguas sí puede con la ciclogénesis

SOCIEDAD

PACO RODRÍGUEZ

Son los últimos de Filipinas. Pero de Paraguas Carballo salen los que aguantan el chaparrón. Algunos durante 25 años.

31 ene 2015 . Actualizado a las 09:46 h.

Llega el invierno y con él, el terror. Llueve a mares. Y hace mucho viento. Lo que toda la vida se llamó temporal, o simplemente «pois xa chegou a invernía toda xunta» -se lo digo yo, que soy de Santiago, y de llover sabemos un ratazo-, de un tiempo a esta parte ha evolucionado. Ahora se llama ciclogénesis. Y la ciclogénesis mata paraguas. Muchos paraguas. Paraguas que quedan abandonados a su suerte en las papeleras. Paraguas que parece que van a sobrevivir y en la última ráfaga, ¡zas! se dan la vuelta y fallecen. Vivimos con miedo y con un presupuesto dedicado solo a la adquisición de paraguas. Pero claro, el fallo, precisamente, es que no invertimos lo suficiente en paraguas. Porque un buen paraguas, aunque no es infalible, aguanta lo que le echen. Ciclogénesis incluidas. Y los últimos de Filipinas, los que quedan todavía en Galicia para darnos un poco de calma en esta ciclogénesis, son Paraguas Carballo (lafabricadeparaguas.com). Que se lo digan si no a David Lama Carballo, que lleva 25 años usando el mismo paraguas. En 25 años ya ha pasado de todo. Y ahí sigue. ¿Cuál es el secreto? ?La calidad?. Y la calidad, aunque nos empeñemos, pues con tres euros es muy difícil comprarla. Tampoco es que sea excesivamente cara. Dice José Manuel Carballo, segunda generación de Paraguas Carballo, que uno se puede gastar prácticamente lo que quiera en un paraguas. Pero David y Rogelio, tercera generación, también apuntan a que por 40 euros se puede llevar uno a casa un paraguas resistente, resistente. Un paraguas para casi toda la vida. «Témolos máis baratos, e tamén moito máis caros», añade José Manuel. Así que primera recomendación: que la estructura, que las varillas, sean de acero. Y de acero fabricado en Europa. «La fibra de vidrio está muy de moda», reconoce David. Pesa poco, es verdad, pero esa ventaja queda neutralizada porque las terminaciones se suelen hacer con plástico o con metal sencillo. ¿Resultado? El paraguas es menos resistente. E igual no llega a la siguiente ciclogénesis. Y si llora el cielo, lloramos nosotros. Sin paraguas. En Paraguas Carballo lo tienen claro: las mujeres prefieren estructuras menos pesadas. «No es que no aguanten el mismo peso», matiza David, pero suelen decir «este pesa mucho» y lo desechan. Segunda recomendación. Miren la tela. Que al fin y al cabo es lo que protege de la lluvia. Que no sea una tela cualquiera, si no que sea resistente y además, bonita, que de estética también se vive. En paraguas Carballo la piden mucho a Italia y solo el tacto no tiene nada que ver con los paraguas que uno se compra para salir del chaparrón. Un consejo que da Rogelio: hay que secarlos siempre abiertos. Porque si no, pueden pasar dos cosas. Primero, que las varillas se oxiden y las manchas pasen a la tela. «Porque el acero no es inoxidable», especifica David. Segundo, que la tela se estropee y «coja piojillo». Y, finalmente, que el paraguas coge mal olor. ¿Superar la ciclogénesis también es cosa de la técnica? Por supuesto. «Hay que tener técnica pero sobre todo, saber cerrar el paraguas a tiempo». Si uno ve que está lloviendo en horizontal o en diagonal, mejor cerrar el paraguas, que total, tampoco es que esté haciendo mucho servicio. «Mejor cerrarlo e ir corriendo o refugiarse debajo de una cornisa», dice David. Y para ciudad «mejor un paraguas de tamaño medio» porque los conocidos como seteparroquias -en algunos cabe un equipo de fútbol entero- tienen menos posibilidades de sobrevivir a una ráfaga de esas que de vez en cuando nos golpean en la cara. Quedan dos preguntas más. ¿Automático o manual? En realidad da igual, pero el manual «es más sencillo», no necesita resortes para activar el mecanismo. «Si que é máis cómodo» reconoce José Manuel. Aunque lo ideal sería un mecanismo tanto para la apertura como para el cierre. Y, finalmente, ¿normal o plegable? Pues el plegable tiene alguna posibilidad más de que se rompa. Pero la ventaja es el peso. Y que se va al bolso y te olvidas de él. Así que elijan. Pero bien. Que el paraguas, importa.