Amerell aseguró que tenía «una relación de profunda amistad muy personal» con Kemptner, dando a entender que mantenían una relación homosexual.
14 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Denuncias de acoso sexual, venganzas servidas en plato frío y luchas por el poder: el rostro habitualmente adusto del fútbol alemán se desencajó esta semana por las revelaciones de un culebrón que tiene en jaque a árbitros y directivos.
En el ojo del huracán está Manfred Amerell, exportavoz arbitral que a principios del 2010 dejó todos sus cargos en la Federación Alemana de Fútbol (DFB) tras ser denunciado por acoso sexual a un pupilo. Después de dos años, Amerell reapareció el mes pasado decidido a vengarse: denunció por evasión fiscal a 70 árbitros, ahora investigados por la Justicia, y prometió «cuatro o cinco nuevas revelaciones» para poner patas arriba al fútbol alemán.
El origen del culebrón se remonta a diciembre del 2009, cuando el alemán Michael Kemptner, entonces de 27 años y árbitro internacional, aseguró haber sido acosado por Amerell, de 62 años y miembro de la comisión de arbitraje. Amerell aseguró que tenía «una relación de profunda amistad muy personal» con Kemptner, dando a entender que mantenían una relación homosexual.
El nombre de Amerell volvió a los titulares a fines de octubre, cuando comenzó a destaparse que la Fiscalía General del Estado investigaba a varios árbitros por supuesta evasión. Entre ellos figuraba el propio Kempter, expareja o víctima de Amerell.