Galicia Sande: «El cura no me quería bautizar»

toni silva A CORUÑA / LA VOZ

SOCIEDAD

Nacida en Muros, la joven abogada transmite mucha admiración al hablar de sus raíces.

10 mar 2011 . Actualizado a las 11:32 h.

Hay nombres que justifican una entrevista. Para ejemplo, Galicia Sande (Muros, 1978), una joven abogada del bufete Concheiro y Seoane de A Coruña. Además de mostrar gran vocación en su trabajo, transmite mucha admiración cada vez que habla de su padre -llamándose Galicia, es lógica la fidelidad a las raíces-. La Voz se cita con ella en la plaza que lleva su nombre.

-Cuando se fue de casa, ¿pidió la independencia o solo más autonomía?

-[Risas] Me fui de casa en el 2007, entonces tenía 28 años y pedir realmente no pedí nada. Fue una decisión que tomé y mis padres simplemente apoyaron. Si tuviera que responder a lo que realmente me preguntas, diría que a los 28 pedí más autonomía.

-¿Le dieron sus padres una explicación convincente sobre el nombre elegido?

-Sí, y no tuvo nada que ver con cuestiones nacionalistas. Mi padre me quería poner un nombre gallego y...

-... de eso no cabe duda.

-Era 1978, cuando se hablaba de la Constitución y las autonomías. Un amigo le prestó un libro de nombres autorizados y vio el de Galicia. Se lo consultó a mi madre y esta dijo que, si había Américas y Áfricas, por qué no iba a haber Galicias.

-Entremos en el bufete en el que trabaja. ¿Sus clientes qué dicen? «Me defiende Galicia».

-La mayoría se sorprende con el nombre, pero no les afecta. Además, los jueces, que suelen dirigirse a los abogados por el apellido, en mi caso me llaman Galicia.

-¿Hay casos imposibles?

-Nunca hay casos imposibles. Siempre hay recovecos, formas de obtener un beneficio para tu cliente, aunque sea condenado y culpable.

-Su corta vida estará plagada de anécdotas.

-Es habitual que la gente entienda Alicia en vez de mi verdadero nombre. Recuerdo algo muy gracioso que me pasó de pequeña. Fuimos a una heladería, el vendedor preguntó mi nombre y luego dijo: «Si se llama Galicia, entonces no os cobro los helados».

-[La entrevista transcurre en una cafetería] Inténtelo con estos cafés.

-Tampoco hay que abusar.

-¿Algún comentario el día de su bautizo?

-Según me contaron, el cura no me quería bautizar y entonces mi padre le dijo que había mujeres que se llaman Palestina. El cura lo justificó recordando que Palestina era Tierra Santa y mi padre lanzó entonces su último argumento: en Galicia está enterrado el apóstol Santiago. Ya no hubo más reparos al bautizo.

-¿En su etapa de adolescente rebelde firmaba Galiza?

-No, siempre llevé mi nombre con mucho orgullo.

-Su novio será galleguista.

-Pues hasta donde yo sé, no.

-Entonces no ama a Galicia.

-Bueno, a la comunidad no sé. A mí sí.

-¿Le pondría su nombre a una hija?

-En general no me gusta que los hijos se llamen igual que los padres, pero en mi caso haría una excepción porque no es un nombre común y me gusta.

-Y si tuviera un hijo, ¿Breogán?

-Uf, no creo.

-¿Cuáles son sus rincones favoritos de Galicia?

-Me encanta la zona de Muros, como la playa de O Espadanal, o las vistas del monte Louro cuando el mar está batido. Bueno, confieso que yo soy de Muros.

-Galicia, ¿me guardas el secreto?

-Ah, el famoso lema de la Xunta. Bueno, por mi trabajo sé guardar secretos.

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«A los 28 años pedí más autonomía...

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