Asegura que el farol está sobrevalorado y que para superar ?la tensión es muy importante perderle el respeto al dinero
26 may 2010 . Actualizado a las 09:03 h.Esta barcelonesa de 26 años es la mujer que ha llegado más lejos en el último campeonato mundial de póker, celebrado en Las Vegas, el verano pasado, donde alcanzó la 27.ª posición entre 6.500 participantes, lo que la convierte en la mejor jugadora del mundo (The last woman standing). Es licenciada en Económicas en Londres, donde reside, tiene un máster en dirección de Empresas de Comunicación, habla cuatro idiomas y es experta en inteligencia emocional. Ahora, cuenta su experiencia en el libro La reina del póker (Planeta), y en junio vuelve a participar en el campeonato.
-¿Cómo empezó en esto?
-Yo detestaba las cartas. Pero conocí a un chico que jugaba y me enseñó. Enseguida me di cuenta de que, en realidad, el póker no era un juego de cartas. Mi primer contacto fue a los 23 años en una timba con él. Me piqué y me apunté, al principio como espectadora. Luego, empecé a investigar. Me bajé una página para practicar en línea, empecé a leer libros y a jugar en un club.
-¿Qué condiciones debe tener un buen jugador?
-Para ser un jugador total, perfecto, necesitas reunir condiciones que parecen contradictorias. Hay que combinar la paciencia con la agresividad, hay que tener cierta capacidad calculadora a nivel matemático y a la vez un punto de lectura del rival en que hay que ser más intuitivo. Es una ciencia basada en información imperfecta.
-¿Hay que tener más capacidad psicológica que suerte?
-A la larga sí. No es un juego para tomártelo como una carrera para toda la vida. A la muy larga, con la suerte no basta, y la habilidad se recompensa.
-¿Cómo se supera la tensión de poder perder dinero?
-Hay que ser muy frío y, muy importante, hay que perderle absolutamente el respeto al dinero. En la mesa se dan fichas precisamente para que allí veas pipas y no dinero. Si tu ves que cada apuesta son equis euros, te vuelves loco, incluso parece poco ético.
-¿Qué hay que tener para echarse un buen farol?
-No tener miedo y tener una buena lectura del rival, saber que hay que apostar lo suficiente para que no te puedan seguir.
-¿Es un juego de hombres?
-Para nada. No. Es un juego en el que predominan los hombres, pero no es machista. Siempre soy tratada como uno más.
-Pero 26 hombres quedaron por delante de usted en el campeonato. ¿Por qué?
-Porque éramos casi 7.000 jugadores y solo 500 mujeres. Por eso.
-¿Cómo se puede impedir que el gusto por el póker se convierta en un vicio ruinoso?
-Es una cuestión más de carácter que de actividad. Ahora bien, es un juego que produce mucha adrenalina y te hace vivir sensaciones al límite a veces. Hay gente que no lo sabe controlar. Pero como en última instancia depende de ti, no es como la ruleta, que te puede volver loco, ves que no puedes ganar y te retiras.
-¿Para ganar al póker hay que ser un gran embustero?
-No. El farol está supervalorado. A la gente le gusta mucho, porque mola llevar aire y ganar, pero no es asumible. Es importante en un momento dado, pero hay grandes cazadores de faroleros. A mí me encanta apostar alto cuando veo que me están faroleando.
-¿Y se hacen trampas?
-En general, no. La gente quiere ganar por ser el mejor, no por llevar un as en la manga, es una cuestión de orgullo. En los torneos está descartado. En las timbas particulares puede, porque hay gente que juega a lo loco.