Las bodas civiles ganan terreno y ya son el 40% de los matrimonios gallegos

SOCIEDAD

Los cambios sociales se reflejan en las uniones, que hoy incluyen las muy formales parejas de hecho

13 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Antes los gallegos se casaban para siempre con algún vecino de toda la vida en la iglesia de su pueblo; pero hoy ya no es así. A la ceremonia tradicional -canónica y entre gallegos heterosexuales-, que sigue siendo mayoritaria, hay que sumar ahora tantas opciones como uno desee: bodas interreligiosas, con extranjeros, civiles, con uno o los dos cónyuges divorciados, matrimonios homosexuales y parejas de hecho.

Las bodas civiles suponen hoy el 40% del total de los matrimonios, cuando hace ocho años eran solo el 22%. Hay muchas causas que justifican este cambio: la presencia de divorciados y divorciadas en el panorama social ha disparado las bodas laicas; la celebración de las ceremonias en los ayuntamientos ha proporcionado a estas el empaque y solemnidad de los que carecían en los juzgados; la secularización de la sociedad ha hecho que muchas personas prescindan de la Iglesia en sus celebraciones (hay menos bautismos, comuniones y hasta se han reducido los funerales).

No son estos los únicos cambios sociológicos que se detectaron en Galicia en la última década. Así, aunque sin llegar a lo que ocurre en el sur y el Levante español, la presencia de extranjeros ha disparado las ceremonias donde la religión no sea un asunto significativo. En el caso de las mujeres, por ejemplo, la presencia de cónyuges de otra nacionalidad se ha disparado un 125% en ocho años y, frente a las 179 novias de finales de los noventa, ahora hay 404. Esto influye también en las bodas por otras religiones: de 27 enlaces se ha pasado a 48, prácticamente el doble en ocho años.

Las bodas homosexuales suponen igualmente un factor a tener en cuenta en el cambio de tendencia en las ceremonias de unión de parejas. Curiosamente, su peso específico es mayor desde el punto de vista cualitativo que desde el cuantitativo, ya que en número las bodas gais son escasas: durante el 2007 hubo en Galicia 49 uniones de dos hombres y 24 de mujeres. Sin embargo, su normalización ha supuesto una silenciosa revolución en la sociedad.

Sobre todo en verano

Lo que sí ha cambiado con respecto a las bodas canónicas es su estacionalización. En la idea de fiesta, prima la garantía de buen tiempo y por eso los meses más solicitados son septiembre (hace calor, pero la luna de miel será más barata y menos masificada), julio y agosto. En 1998, en enero, se celebraban el 3,1% de las ceremonias por la Iglesia, pero ahora apenas superan el 1%, lo que supone que hay 90 en toda Galicia; en septiembre se cuentan 1.200, doce veces más.

El último factor que incide en los cambios sociales es la formalización de la figura de las parejas de hecho. Estas cuentan desde principios de año con un registro en la Xunta que prácticamente las equipara con las uniones civiles en tanto que comparten bienes, pueden heredar el uno del otro y decidir sobre su pareja en caso de enfermedad muy grave. Los datos a principios de julio -la Xunta los facilita cada mes- sumaban 528 parejas en la comunidad: 320 en A Coruña, 131 en Pontevedra, 51 en Ourense y 26 en Lugo. Aunque no hay un perfil que responda a cómo son quienes acuden al registro, los funcionarios creen que «hay de todo». Como curiosidad, pocos gais: en A Coruña, con 320 inscripciones, solo seis son de parejas homosexuales.