Un tribunal italiano permite retirar la alimentación artificial a una joven en coma desde 1992

María Signo

SOCIEDAD

Para Eluana Englaro ha llegado el momento tan deseado por su padre: la desconexión de las máquinas que desde hace dieciséis años la mantienen con vida. La decisión, que a buen seguro será polémica, está destinada a sentar jurisprudencia en Italia, ya que es el primer caso de este tipo que gana en los tribunales. La decisión la tomó ayer el Tribunal de Apelación Civil de Milán, que en la sentencia dice que ha sido «inevitable» para los jueces encargados del caso dada «la extraordinaria duración del estado vegetativo permanente» de Eluana, además de «la extraordinaria fuerza de su carácter hacia la libertad y su visión de la vida».

«Ahora la liberaremos». Estas han sido las palabras del padre, Beppino Englaro, que desde siempre ha utilizado la expresión de «libertad» rechazando las de «muerte cerebral» o «eutanasia». Con esta decisión, se autoriza a interrumpir el tratamiento de hidratación y alimentación forzada que hace que su hija sobreviva desde el 18 de enero de 1992, cuando sufrió un accidente de carretera.

La polémica decisión ya ha levantado las protestas de la Iglesia, donde el gesto de desconectar a los enfermos que se encuentran en estado vegetativo se considera una violación de la vida humana. La Radio Vaticana no ha dudado en calificar la sentencia como «grave», para añadir que «nunca ningún tribunal había aceptado la petición». La emisora de la Iglesia recuerda que el comité de bioética de la Universidad Católica había denunciado que la decisión de los magistrados «desconoce el principio de la no disponibilidad de la vida y el deber de cada sociedad civil de asistir a sus ciudadanos mas débiles».

Probar la irreversibilidad

La autorización judicial para suspender el tratamiento sigue las indicaciones ordenadas el pasado 16 de octubre por la casación, que había decidido abrir un nuevo proceso para el caso, además de establecer que la suspensión de la alimentación artificial se podría llevar a cabo solo bajo dos circunstancias: una, que se probase la irreversibilidad del estado vegetativo de la paciente y otra, que se demostrase que Eluana, cuando era «consciente», habría decidido no vivir artificialmente.

Ante esto, la Corte de Apelación ha tenido que establecer que la petición del padre y tutor de desconectarla no era fruto de una «decisión personal».

El caso corrió a cargo de la abogada Franca Alessio y a esta prueba se añadieron los testimonios de varias amigas de la joven. Ahora tan solo resta esperar que la Fiscalía General no recurra la sentencia, tal y como ya ha hecho en el pasado.

En la última página de la sentencia, los jueces han establecido las instrucciones que tendrán que seguir los médicos para retirarle las sondas que le suministran alimento y fármacos. Durante el tiempo que se mantenga con vida, la joven tendrá que tener cerca siempre a sus más cercanos familiares.

Eluana Englaro, una joven de Lecco (norte de Italia), sufrió cuando tenía 20 años un grave accidente que la llevó al actual estado vegetativo sin esperanza de recuperar la conciencia. Lo que la diferencia del coma profundo es que la joven respira autónomamente. Desde 1997, cuando se vio que la recuperación no era posible, su padre empezó una batalla legal para poder retirar la alimentación artificial a su hija alegando que así solo se prolongaba su agonía. Tras varios recursos a la justicia que siempre rechazó la petición, en el 2000 Beppe Englaro apeló al presidente de la república Carlo Azeglio Ciampi, quien no pudo hacer nada por ayudarle.