La reforma durará cuatro meses, va a arrancar en otoño pese a que debía hacerlo en julio e incluye cambiar 800 lámparas
11 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Adjudicada en noviembre del 2007 e inaugurada formalmente el 20 de junio del 2009, la ejecución de la nueva terminal de pasajeros de Santiago en realidad no arrancó hasta la semana pasada, cuando las máquinas comenzaron por fin a habilitar senderos de acceso al núcleo de la actuación. De modo que no entrará en funcionamiento en el 2011, sino en el 2012, si nada falla. Mucho antes, de modo inminente pero también con retraso, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) maquillará el viejo edificio de viajeros, «debido al estado en que se encuentra y con motivo del próximo Xacobeo», según el proyecto técnico, al cual La Voz tuvo ayer acceso. Una vez materializado, el inmueble gozará «de mayor luminosidad y un aspecto más atractivo».
Recién licitados, estos trabajos afectarán tanto al exterior como al interior de las instalaciones, donde el Estado invertirá, respectivamente, unos máximos de 353.433 y 590.500 euros, o sea, un tope de 943.933 en total. A lo sumo, deberán durar cuatro meses a contar desde su fecha de inicio, nunca antes de finales de septiembre, a pesar de que los técnicos encargados de programarlos, como consta en documentos oficiales, habían prescrito que se desarrollaran entre el 1 de julio y el 30 de octubre.
Picado y reposición de morteros, eliminación de hongos en la carpintería de aluminio, chorreado con agua a presión, sustitución de piezas de pizarra dañadas... Por un lado, las tareas consistirán en reparar y limpiar todas las fachadas del recinto, así como en someter a tratamientos de enlucido sus tres marquesinas de entrada y las del párking. Igualmente, serán enlucidos los conocidos como edificios de campo y de servicios.
Dentro del aeropuerto, el segundo bloque de intervenciones responde «a la finalidad de modernizarlo y de mejorar algunos acabados de cara al año santo». Con ellas, Aena pretende acabar con la «mala calidad de la iluminación existente» que en general presentan las áreas públicas y, además, borrar la imagen «bastante oscura» y «anticuada» de la zona de facturación, que habrá de sufrir dos cierres parciales de 36 días cada uno.
Para ello, saneará todos aquellos falsos techos visibles por la clientela (6.916 metros cuadrados, superficie similar a la del Nou Camp), retirará cientos de lámparas de vapor de sodio y mercurio para instalar 768 fluorescentes o halógenos y cambiará los revestimientos cuadrangulares de chapa de 31 pilares por otros circulares de acero inoxidable. Ya en el espacio reservado para facturar, renovará la mayoría del panelado, modificará la celosía y los toldos emplazados entre los mostradores y el lucernario que hay sobre estos, pintará los soportes de los monitores y reubicará su numeración, y arrancará los letreros de publicidad de las compañías de transporte implantadas en Lavacolla para colgar en su lugar carteles retroiluminados.