Quería el conselleiro de Industria irse de asueto estival con los deberes hechos, pero le quedará una asignatura troncal para septiembre, la de la reordenación del sector eólico, estratégico para el país. Con los plazos tan justos con los que acudía ayer al Consello de la Xunta, Javier Guerra decidió, con explicaciones difusas, posponer hasta septiembre la ley que derogará el modelo anterior. Primer patinazo. ¿A alguien le pudieron las prisas? La Xunta anunció que recaudará 30 millones al año con el canon que implantará por aprovechar el viento. Ese plan se retrasa. Pero en cambio sí apura para aprobar el gasto de ese dinero (5.000 millones de pesetas), y hasta 12 más (otros 2.000), para asfaltar ese mausoleo llamado Gaiás. El Consello pintaba de cara, pero al final ganó la cruz.