El casco urbano padronés y singularmente el entorno del mercadillo -paseo do Espolón y explanada de O Souto- están volviendo a la normalidad tras el pulso mantenido entre los cincuenta trabajadores gallegos -de ellos seis en Padrón- y la empresa Isolux Corsan Servicios, concesionaria del servicio de recogida de basuras, tras una huelga de seis días decretada por el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) porque los trabajadores «non sobrepasan na maioría dos casos o salario mínimo interprofesional (570 euros) aínda que traballan ata dezaseis horas ao día».
En Padrón fue una semana difícil pues la huelga no sólo afectó a la recogida de plásticos sino también a los residuos orgánicos, una concesión que le llegó a Isolux Corsan justo en la etapa terminal del anterior gobierno municipal, comandado por el entonces alcalde Jesús Villamor (PP).
La principal preocupación del nuevo gobierno, dirigido por el socialista Camilo Forján, era el casco urbano y, sobre todo, la mala imagen habitual después del mercadillo de los domingos. Incluso proyectó contratar un equipo limpiador para la ocasión, lo que equivalía en la práctica a torpedear la huelga, una opción de la que tuvo que desistir para recurrir de inmediato a la Consellería de Medio Ambiente alegando «problemas sanitarios».
Y es que la situación en la tarde del domingo, día 19, era ya desoladora pues «as bolsas de lixo e o olor acumúlanse arredor dos contenedores», pero el impacto visual más importante era la «desfeita» tras el mercadillo dominical. Un acuerdo con UGT permitió que que estos residuos se trasladaran a «unha zona non moi visible, entre a piscina e o campo de fútbol».
La gran preocupación del alcalde padronés era el impacto de un nuevo domingo de mercadillo que, afortunadamente, no llegó. Y es que son varias toneladas de residuos de plásticos, papeles y cartones los que deja cada domingo el mercadillo, de hecho uno de los más grandes y concurridos de toda la comarca compostelana.