Cecilia Reguerín, profesora de matemáticas en el centro de educación y promoción de adultos (EPA) de Ferrol, se paseaba ayer por los pasillos del edificio envuelta en una gruesa manta y con un termómetro en la mano. «Como podéis ver, aquí estamos a nueve grados y así no hay quien aguante de frío», decía a los periodistas. La temperatura variaba según la estancia.
Tras más de dos meses tiritando, los estudiantes de este centro del barrio ferrolano de Caranza decidieron plantarse. Por la mañana convocaron a la prensa y en una de las aulas del colegio, con los abrigos y bufandas puestos, denunciaron que desde finales del mes de octubre la calefacción del centro solo ha podido funcionar dos horas al día, cuando el edificio está abierto más de doce.
El problema, según explica José Ignacio Llamas, representante de los alumnos en el consejo escolar, es que el Concello y la Xunta se «han estado pasando la pelota sobre a quién le corresponde pagar el combustible» de la caldera desde el 27 de octubre, cuando las reservas que tenían disponibles del curso pasado comenzaron a escasear. El Ayuntamiento, tras varios requerimientos del centro y después de informar a la dirección de que no tenían claro si el pago del combustible les correspondía a ellos o a la Consellería de Educación, les envió mil litros de gasoil el pasado 9 de enero. Pero el problema, según explica el director, Raúl Rico, es que con 600 litros la caldera deja de funcionar. Y eso fue lo que ocurrió el lunes pasado.
Tras la convocatoria que hicieron a la prensa, los alumnos se dirigieron al centro cultural Torrente Ballester de Ferrol y allí protagonizaron una protesta ante el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, que se encontraba en la ciudad naval presidiendo un acto público. «Milagrosamente», según apuntan los estudiantes, en esos mismos momentos llegó al centro una nueva remesa de 2.000 litros de gasoil.
Sin embargo, y a pesar de que el problema parece estar resuelto por el momento, los alumnos no bajan la guardia. «Hemos estado dos meses pasando frío y queremos que quede claro quién tiene que hacerse cargo de la calefacción, para que no vuelva a pasar lo mismo», explica Llamas.
La concejala de Educación, Mercedes Carbajales, se mostró sorprendida por la protesta, no solo porque ayer mismo se envió una nueva remesa de gasoil al centro, sino porque, el pasado mes de diciembre, ella había trasladado personalmente a los alumnos que el Ayuntamiento se haría cargo del suministro mientras no se aclarase definitivamente a qué administración le compete asumir este gasto. Según explicó la edila, desde hace un año la Xunta corre con los gastos de calefacción de los centros de educación infantil y primaria de Ferrol, que antes asumía el presupuesto del Concello. Pero el EPA, añade Carbajales, quedó «en tierra de nadie» y ahora habrá que ver quién se hace cargo de su caldera: si la Concejalía de Servicios o la Consellería de Educación.