Los cacos se camuflaron entre los asistentes a Noites Abertas
16 feb 2011 . Actualizado a las 10:55 h.Fueron a tiro fijo. Los ladrones que este fin de semana actuaron en el Colegio Froebel sabían lo que buscaban y donde lo iban a encontrar. De este modo, se hicieron con un botín constituido por ocho ordenadores, de los cuales dos pertenecen a profesores del centro pontevedrés. Todo apunta a que los cacos se camuflaron entre los asistentes que, en la tarde noche del sábado, acudieron al colegio para tomar parte en las actividades del programa Noites Abertas. Tenis de mesa, bailes latinos, talleres de clown y de bisutería... eran algunas de las posibilidades que se ofertaban a los adolescentes, a la que, tal vez, habría que añadir la de iniciación al desvalijamiento. Lo cierto es que, ya dentro del colegio, demostraron que conocían la distribución de las aulas y los sistemas de seguridad. Solo este conocimiento explica, tal y como reconoció ayer la directora del mismo, que pudieran sortear los controles establecidos. En cualquier caso, los amigos de lo ajeno solo tuvieron que desplazarse hasta el aula donde se guardan los ordenadores del proyecto Abalar y forzar su puerta de acceso. Como también hicieron con la cerradura del armario donde se guardaban media docena de portátiles de este programa impulsado por la Consellería de Educación. De estas dependencias, también se llevaron un ordenador de un docente, mientras que de otra aula, que también forzaron, se llevaron otro portátil de un segundo profesor. Fuga por Alfonso XIII Para evitar que algún participante de Noites Abertas los pudiera sorprender, los ladrones optaron por abandonar el centro por una puerta diferente a la que entraron, esto es, por la que da a la calle Alfonso XIII. De hecho, el domingo, un vecino alertó a la Policía Local de Pontevedra de que este acceso estaba abierto, reseñó la directora. Nada más tener conocimiento del robo, la dirección interpuso la correspondiente denuncia en Comisaría. Agentes de la brigada científica de la Policía Nacional realizaron una inspección ocular en el lugar del robo, así como buscaron huellas e indicios que pudiesen conducir a la identificación de los autores. Del caso se ha hecho cargo la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta, mientras que distintas fuentes de la comunidad educativa confirmaron que «hay sospechas de quien pudo ser. Hay cierta seguridad de quien fue», pero aún no pruebas concluyentes. En este sentido, las distintas fuentes dirigieron sus sospechas hacia adolescentes, esto es, que los autores podrían ser todos ellos menores de edad. Portátiles Una de las cuestiones que más ha llamado la atención en el seno de la comunidad educativa es el hecho de que los ladrones se hubiesen decantado por los portátiles del programa Abalar. Las fuentes consultadas consideran que los cacos tendrán complicado sacarle un beneficio a estos seis portátiles, no así a los dos ordenadores del profesorado. Y es que, tal y como reseñó la directora del CEIP Froebel, se trata de equipos informáticos que solo sirven a los alumnos para trabajar en clase y no fuera de ella. De confirmarse que el robo se produjo el sábado por la noche se daría la paradoja de que apenas ocho días antes la Xunta había reclamado más vigilancia policial en los centros educativos. Fue en el transcurso de una reunión que mantuvieron César Pérez Ares, jefe territorial de Educación en Pontevedra, y Delfín Fernández, subdelegado del Gobierno. Eso sí, el representante provincial de la consellería precisó que la mayor parte de estos sucesos ocurren en períodos vacacionales.