Hallan el cadáver del anciano desaparecido en julio en Borela

maría conde PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Los restos aparecieron a un kilómetro de su domicilio de Cotobade

31 ene 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Un cazador que participaba una batida de jabalíes encontró ayer por la mañana en A Graña, en la parroquia de Borela (Cotobade) los restos que se cree que pertenecen a José Touriño Portela, un anciano de 84 años de este lugar que llevaba desaparecido desde el 29 de julio.

El cadáver se localizó sobre las once y media de la mañana en un monte, en un lugar situado a aproximadamente un kilómetro del domicilio del anciano. Los restos óseos estaban esparcidos en una ladera a pocos metros de un sendero, junto a las ropas y el bastón que vecinos del lugar identificaron enseguida como de Touriño Portela, muy conocido en el lugar ya que durante años había sido guarda del coto de caza de Cotobade.

Javier Saavedra, el joven que localizó el cadáver, explicó ayer que siguiendo a los perros por un rastro vio primero objetos personales de Touriño, y luego sus huesos desperdigados. «Vi los zapatos y luego el cráneo y ya llamé al guardia de caza para avisar a la Guardia Civil», indicó el cazador, que también conocía personalmente al desaparecido. «La que llevaba es ropa de una persona mayor, las botas son antiguas, -añadió-. Está todo justo en un regato y seguro que esos días de las riadas el agua arrastró y movió las cosas. El jersey lo tenía así como en un sitio puesto a secar y el cinturón estaba medio mordido y destrozado de los zorros. Seis meses es mucho tiempo».

Hasta el lugar de la aparición se desplazaron primero efectivos de la Guardia Civil de la Comandancia de Pontevedra y posteriormente la médico forense para el traslado de los restos. También se personaron familiares y vecinos de la zona, que ya habían participado durante el verano en las batidas de búsqueda del anciano, que se desarrollaron precisamente por los alrededores de su vivienda e incluso por carreteras y senderos fuera de Borela.

Autopsia

Fuentes próximas a la investigación indicaron que aparentemente no hay signos de violencia y todo parece indicar que se trata de una muerte natural, a la espera de conocer el resultado de la autopsia que se le practicará hoy en el Hospital Provincial de Pontevedra.

«Aquí los vecinos ya sabíamos que el cuerpo aparecería en el monte durante la temporada de caza -indicó ayer un conocido de la víctima-. Él se marchaba por la mañana al monte y se pasaba el día allí, donde tenía sus caballos. Estaba claro que iba a morir allí, que le podía dar algo en el monte y no le iba a poder ayudar nadie. Era muy mayor». En el momento de su desaparición, a finales de julio, también se comentó que el anciano sufría pérdidas de memoria.