Hay menos altas y más bajas que en años anteriores. Todo indica que el comercio local de Pontevedra sigue inmerso en una crisis profunda. Pese a la fuerte apuesta municipal para potenciar el comercio minorista frente a los grandes centros comerciales apartados de este modelo de ciudad, la zona vieja ofrece calles -como César Boente, que conduce al mercado- donde los pequeños negocios no acaban de cuajar.
Muchos de los bajos que cubren la fachada de esta zona ofrecen una imagen desoladora del entorno, que contrasta con otras áreas más dinámicas en el entorno de A Peregrina, donde el modelo nacionalista ha cuajado. Con un censo actual de 1.325 establecimientos, entre los que más del 50 % son de alimentación, calzado y mercerías, la ciudad ha sumado 69 aperturas en lo que va de año. Frente este escaso número, el Concello quiere resaltar la elevada cifra de cambios de titularidad en el 2011. Los 65 registrados no solo incluye a los que han desaparecido, pero es un parámetro que sirve para medir los negocios que cierran y los que son sustituidos por otros. La estadística que hace dos años calculaba un cierre empresarial al día en la ciudad parece empezar a alejarse.
El pasado año, la Cámara de Comercio registró 124 altas y 107 bajas, mientras dos años antes la brecha que los separaba era mayor, con 114 y 149, respectivamente. Los comerciantes y empresarios no alertan tanto de los cierres como de la falta de consumo.
«El consumo actual no es el adecuado para el desarrollo y el mantenimiento del comercio, ya no se trata de que haya más locales, sino de buscar la fórmula para gastar», indica José María Corujo, presidente de Asociación de empresarios de la mediana y pequeña empresa, quien advierte que pese a que los comerciantes intenten políticas para dinamizar «a los ciudadanos les cuesta mucho entrar en esa dinámica».