Los comerciantes de las galerías se sienten marginados por el Concello

Antonio Nespereira OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

La situación por la que atraviesan las galerías comerciales del centro de la ciudad, con hasta un 45% de sus locales cerrados, ha provocado que propietarios de alguno de ellos hayan salido en defensa de este modelo comercial. Tal es el caso de un grupo de empresarios que tienen sus negocios en las galerías Proyflem, que unen la calle Progreso con Doctor Fleming.

No solo rechazan que se generalice la situación de abandono en la que están una parte de los locales, sino que instan al Concello de Ourense a concederles el mismo trato que les otorgaría a otras áreas comerciales.

En un escrito que hicieron público en el día de ayer, insisten en manifestar su apuesta por mantener su actividad e impulsar cuantas acciones sean necesarias para revitalizar estos espacios. Con respecto al trato recibido por el gobierno local, consideran que se están empleando distintas varas de medir para, por ejemplo, establecer líneas de ayudas públicas.

El escrito alude en uno de sus pasajes a que «los cargos públicos deberían actuar y no hablar desde el punto de vista siempre negativo, y promover y ayudar a salir adelante a aquellas galerías comerciales que están en funcionamiento y que son perfectamente salvables y viables».

Sobre este asunto, los comerciantes de Proyflem lamentan que, «como siempre, nunca las oportunidades son iguales para todos, sin embargo todos pagamos los mismos impuestos».

Agravios

Independientemente de que pueda haber otros agravios, los empresarios aluden directamente al trato recibido por los comerciantes de la plaza de Paz Nóvoa, «que sí tienen subvenciones y apoyo del Ayuntamiento y nosotros, aún pidiéndole algún tipo de apoyo y subvención para mejoras en nuestras galerías, nos marchamos como llegamos; es decir, sin nada en firme».

La concejala de Comercio, la nacionalista Ana Garza, había declarado a La Voz que «a introducción na cidade das galerías comerciais foi un fracaso e algunha está en situación absolutamente marxinal». Además, llegó a sugerir a los empresarios que tiene locales vacíos «que baixen os prezos dos alugueres», con el fin de que puedan recuperar la actividad.

Tampoco en este sentido coinciden los comerciantes del centro comercial Proyflem con la edila del BNG. Según ellos, «los alquileres e incluso la venta se han adaptado a la situación actual», matizando que en tiempos la renta que se pagaba por un local era de 400 euros mensuales, pero ahora el precio se ha reducido a la mitad.

A este respecto aprovechan para recordar que la moderación en los alquileres debería posibilitar «que quien quiera comenzar una nueva actividad comercial o cambiarse para alquileres más asequibles», pueda hacerlo. Incluso matizan que se está produciendo un repunte en la demanda de locales.