Las aceras de la avenida de Santiago incumplen las normas de seguridad

La Voz

OURENSE

02 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Las obras de asfaltado de la avenida de Santiago, que el gobierno local acometió durante el pasado verano, han elevado no sólo el firme sino, precisamente como consecuencia de ello, el riesgo para los peatones que utilicen el puente que permite salvar la avenida de Marín y la vía férrea, al lado de las antiguas naves de la firma Tabarés e hijos. La altura máxima de protección no alcanza el metro de altura, pues queda cuatro centímetros por debajo, mientras que en los extremos se sitúa la altura en en 71 centímetros a un lado y baja hasta 44 centímetros al otro, de acuerdo con un estudio que ha hecho el concejal popular José Luis Sousa, que denuncia el incumplimiento de la normativa vigente.

La media del petril de protección queda por debajo de los 95 centímetros que el gobierno municipal exigiría en cualquier edificio, ya no de uso público, sino privado, para evitar caídas. Con la salvedad de que el riesgo es aquí mayor, a causa de la aglomeración de peatones que en momentos puntuales se produce, particularmente en horario de entrada o salida de los centros educativos de la zona, donde se concentran los institutos de educación secundaria Blanco Amor y 12 de octubre , junto con el centro de educación infantil y primaria de Prácticas (Anexa).

El puente es paso obligado para muchos niños de la zona, sin olvidar la existencia de guarderías o la proximidad del parque público de A Ponte y el vecino colegio público de A Ponte, en la calle Xesús Pousa.

La creciente peligrosidad en el puente de la avenida de Santiago, advertida por muchos padres, es consecuencia directa de las obras, sin que se habilitasen con posterioridad medidas correctoras. El reasfaltado de la calzada y la construcción de nuevas aceras elevó de forma muy significativa el firme, lo cual, visto desde otra óptica, significa que se redujo la altura del petril de protección existente en el lugar.

Los usuarios de la zona resaltan que nunca fue alto, pero ahora ha menguado de tal modo que el accidente, sobre todo en el caso de niños o personas de avanzada edad, parece cada día más fácil.